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"Apuesta máxima", el precio de la riqueza fácil

El polifacético Justin Timberlake regresa al cine con “Apuesta máxima”, una electrizante película sobre el juego ilegal y sus conexiones con la mafia que el próximo jueves se estrena en la Argentina.

Domingo 13 de Octubre de 2013

El polifacético Justin Timberlake regresa al cine con “Apuesta máxima”, una electrizante película sobre el juego ilegal y sus conexiones con la mafia que el próximo jueves se estrena en la Argentina. Dirigido por Brad Furman y producido por Leonardo DiCaprio, el filme rescata en la gran pantalla el “sueño americano” en su versión más moderna: ganar dinero rápido, pero a través de las nuevas tecnologías e Internet. El cantante, compositor y actor comparte cartel aquí nada menos que con Ben Affleck, que interpreta su primer rol como villano.

   La historia de “Apuesta máxima” se centra en Richie (Timberlake), un joven que alguna vez ocupó un puesto idóneo en Wall Street, pero que perdió todo cuando el mercado colapsó por la crisis y ahora está comenzando desde cero. Después de ser engañado por un sitio de apuestas en internet y ver desaparecer el dinero que tenía para su posgrado, Richie vuela a Costa Rica para enfrentarse a la leyenda de las apuestas detrás del sitio: Ivan Block (Ben Affleck).

   Block queda impresionado con la inteligencia de Richie y decide ponerlo bajo su custodia, a la vez que le promete enseñarle cómo funciona todo. Poco tiempo después, Richie se enamora de la socia de Block —la sofisticada directora de operaciones Rebecca Shafran (Gemma Arterton)— que le da la bienvenida a un mundo que ve todas sus fantasías convertirse en realidad. Sin embargo, Richie descubre al tiempo que a Block lo buscan por estafa, extorsión y corrupción, y que el agente especial del FBI Shavers (Anthony Mackie) está obsesionado con llevar ante la justicia a Block y sus asociados.

   “El guión me pareció apasionante”, dijo Timberlake, que resultó una revelación en la exitosa película “Red social”, de David Fincher. “En un principio yo quería interpretar a Ivan (el villano), pero Brad Furman me convenció para hacer a Richie. Cuanto más investigaba sobre el negocio del juego más atractiva me parecía la historia. Todas las piezas quedaron en su lugar cuando Ben (Affleck) decidió unirse al proyecto. Esta es una historia que puede sucederle a cualquiera en época de crisis, una mala decisión puede arruinarte la vida”, aseguró.

   El cantante, que ha ganado seis premios Grammy y cuatro Emmy, dijo que mucha gente podría sentirse indentificada con su personaje. “Tengo amigos que trabajan en Wall Street y que han hecho mucho dinero invirtiendo en algunas compañías. La suerte es un factor importante cuando se trata de apostar, ya sea en el juego o en la Bolsa. Yo interpreto a un joven que ha dejado su carrera en una buena universidad y ha creado su propia empresa en Chicago, pero la crisis de 2008 lo obliga a dirigir sus pasos en una dirección equivocada. Es un tipo ingenuo que confía en quien no debe. Mucha gente puede sentirse identificada, sobre todo aquellos que han perdido sus ahorros”, explicó.

   Timberlake también afirmó que la película analiza el “nuevo formato” del sueño americano. “Antes el sueño americano consistía en conseguir fama y riqueza a través de los años. Ahora es volverse rico y famoso tan rápido como sea posible. Entre más acceso tenemos a las cosas, más rápido las queremos”, observó.

   Según el actor, “actualmente la gente no quiere tener un Cadillac, quiere inventar su propio auto. Una generación de gente joven quiere fundar su propia galaxia de actividades emprendedoras. La gente está intentando reinventar la rueda, y las cosas se están moviendo a la velocidad de la luz. Es un mundo muy competitivo y muy cerebral. Tiene poco que ver con la integridad, el honor o cualquier valor moral”, reflexionó.

   El cantante de 32 años, que ya trabajó en 19 películas, aseguró que “actuar es una pasión para mí, me parece muy divertido entrar en una habitación y convertirme en otra persona. Este es un trabajo que me importa mucho, no es algo que me tomo a la ligera. Soy muy exigente con todo lo que hago, ya sea en el cine o en la música. Para mí es difícil verme en pantalla o escucharme en el IPod, pero al mismo tiempo es gratificante no sentirme completamente satisfecho, porque eso me mantiene hambriento”, concluyó.

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