"Los glaciares cordilleranos están condenados a desaparecer", aseguran los especialistas, pero las presidentas argentina y chilena rechazaron la posibilidad de legislar en favor de su protección y favorecieron a empresas mineras que buscan desarrollar millonarios proyectos en la zona.
Cristina Fernández de Kirchner decidió la semana pasada derogar por decreto una ley que había sido consensuada en el Parlamento y que prohibía "en forma absoluta" emprendimientos que perjudiquen a los glaciares.
En Chile, la jefa de Estado Michele Bachelet cedió a las "presiones mineras" y frenó en el Congreso trasandino una iniciativa similar, según aseguró el senador Antonio Horvath, impulsor del proyecto.
Asambleas Ciudadanas. Agrupaciones vecinales y ambientales de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) iniciaron en la Argentina una campaña en reclamo de la derogación y anulación del "Tratado de Integración Minero Argentino-Chileno".
El acuerdo permite la actividad de firmas, en su mayoría multinacionales, el desarrollo de emprendimientos que ponen en riesgo a los glaciares, que en el caso argentino suministran gran parte del agua dulce para consumo y riego.
En tanto, para la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas "es incomprensible que se arriesgue la materia prima sustancial para preservar el ecosistema y la naturaleza. La presidenta permite la explotación minera indiscriminada, cuyo principal exponente es el emprendimiento binacional Pascua Lama, que se realizará sin ninguna contemplación ambiental a pesar de la numerosa existencia de glaciares en la zona".
Por su parte, Ricardo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianiglia) y uno de los asesores para la redacción de la derogada ley, afirmó que "no se buscó perjudicar los intereses de las mineras sino proteger las fuentes de agua dulce". "Los glaciares no son negociables", afirmó Villalba, que integró el grupo de científicos que en 2007 recibió el Nobel de la paz junto Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos.
"Van a desaparecer". A pedido de la empresa Barrick Gold, el científico Gabriel Cabrera, representante del Conicet y del Ianiglia, relevó meses atrás la evolución de los glaciares en la zona donde se instalará Pascua Lama. Su estudio determinó que "la gran mayoría de las masas de hielo van a desaparecer" y que en las últimas dos décadas "perdieron diez metros de espesor y centenares de metros en longitud". Como ejemplo citó el glaciar Almirante Brown, que "tuvo una pérdida de masa del 4% en su último verano, cifra que equivale a 65 centímetros de espesor en agua y provoca una situación que lo condena a desaparecer". Por otra parte, en el informe presentado al gobierno chileno para aprobar su actividad en Pascua Lama, los directivos de Barrick Gold reclamaron "correr" de sitio los glaciares Toro I y Toro II.
El gobierno chileno ordenó a la empresa que reformulara su informe y se negó a ceder al pedido. Pero evitó respaldar un proyecto redactado por el senador Horvath para custodiar las reservas de agua de la actividad minera.
"Lo lógico es que el Ejecutivo sea un actor relevante para proteger los glaciares y no que ceda a las presiones de las empresas mineras", advirtió Horvath. (DyN)