Venado Tuerto.— Juan Cruz Münger recuperó la libertad. El joven que había
sido acusado por el crimen de Alba Digiuni, ocurrido en marzo de 2007 en una vivienda del centro de
esta ciudad, fue finalmente absuelto tras pasar 19 meses en prisión. Tras salir en libertad y
reencontrarse con sus familiares, el muchacho acusó públicamente al poder judicial del departamento
General López de haberle "armado la causa" y, en ese sentido, arremetió contra el juez de
Instrucción Hugo Perassi y el esposo de la víctima, el juez de Circuito Alberto Frinchaboy.
Alba Digiuni murió tras recibir cinco puñaladas en el cuello y el rostro. Su
cuerpo apareció el mediodía del 19 de marzo del año pasado en la vivienda de su sobrina, Flavia
Lussenhoff, quien a esa hora daba clases de gym en un gimnasio que había montado delante de su
casa. La joven había sido pareja de Münger y con él había tenido un hijo que era cuidado por la
víctima.
A poco de descubierto el homicidio la policía detuvo a Münger y un par de días
después, tras el sepelio de Digiuni, también apresó a Flavia. El juez de Instrucción Hugo Perassi
procesó a ambos por el homicidio, pero las defensas de los jóvenes apelaron la medida y la Cámara
venadense resolvió, en septiembre de 2007, que Lussenhoff era inocente y le otorgó la libertad.
En tanto, Juan Cruz dejó la prisión ayer después de que el juez de Sentencia de
Melincué, Fernando Vidal, dictara su absolución al no hallarse indicios certeros que indiquen que
el muchacho haya estado en el lugar y en el momento del crimen, además de remarcar las
irregularidades del proceso penal.
Vergonzoso. En ese sentido se expresó Münger ayer al hablar con la prensa tras
recuperar la libertad. El joven se mostró emocionado por momentos e indignado por otros. Se lo vio
bien de aspecto físico aunque con unos kilos de más y confesó que superó su fuerte adicción a la
cocaína. "El caso cambió notoriamente cuando el expediente recorrió los 60 kilómetros que separan a
Venado Tuerto de Melincué", graficó Juan Cruz en referencia a las distintas actitudes asumidas por
los jueces Perassi y Vidal.
"Lo que me hicieron en Venado es realmente vergonzoso porque me condenaron sin
pruebas y encima cometieron 41 irregularidades en el proceso judicial", dijo Münger para luego
centrar sus críticas hacia el juez Perassi, el fiscal Adrián Godoy, la fiscal de Cámara Graciela
Mastrocésare y el esposo de la víctima, Alberto Frinchaboy.
Münger sostuvo que "en ningún momento estuve en la escena del crimen ni nada que
se le parezca. Yo tuve una adicción muy grande a la cocaína y con eso me dañé a mí mismo y a mi
familia pero de ningún modo eso me convierte en un asesino como me lo hicieron sentir".
Según reflejaron los defensores de Münger, Paul Krupnik y José Luis Vázquez,
para dictar la absolución de su cliente el juez Vidal tuvo en cuenta que no hubo ningún testimonio,
indicio o prueba que ubique a Juan Cruz dentro de la casa donde ocurrió el crimen y a la hora en
que el mismo se cometió; tampoco se hallaron en la vestimenta del acusado rastros de la víctima,
como tampoco en el cuchillo con el cual asesinaron a Digiuni se encontró huella que impute al
muchacho; no se encontró móvil alguno por el cual el joven haya querido matar a la tía de su ex
esposa e, incluso, familiares de la víctima sostuvieron que entre ellos había una buena
relación.
Impunidad. Además, recordaron que el proceso penal que llevó al procesamiento de
Münger (sin antecedentes penales hasta entonces) estuvo plagado de irregularidades desde su inicio,
cuando el muchacho fue detenido sin orden de allanamiento.
Lo cierto es que la causa parece ingresar al camino de la impunidad y el
expediente vuelve a cero ya que los investigadores jamás abonaron otra hipótesis ni pensaron en
otro sospechoso. En cuanto a esto, los defensores de Münger remarcaron que jamás se aceptó su
sugerencia de allanar una casa vecina a la escena del crimen, lugar donde funciona una pensión
ferroviaria en la cual se alojan trabajadores de distintos puntos del país que llegan por el
movimiento de trenes en la zona.