Economía

Lleva, llévame en tu bicicleta

La moneda es tema de debate entre inversionistas, pero Wall Street comenzó a desarrollar productos relacionados"

Domingo 03 de Diciembre de 2017

Nada voy a hacer, rebuscando en las heridas del pasado...así comienza un hit más de Shakira y Carlos Vives del álbum "El Dorado", trabajo que le valiera un premio a la canción este año 2017.

Poco sentido tiene repasar en términos económicos lo que fuimos como país, si no nos animamos a tomar las medidas adecuadas para re-posicionarnos en el sendero del crecimiento verdadero. Los "rebotes técnicos" van quedando paulatinamente atrás y comienzan a consolidar una tendencia.

Las heridas del pasado, las brechas, los modelos populistas y tantas energías que desperdiciamos tienen que cicatrizase para dejar de ser una economía tercermundista en la que la libertad económica, la competencia, el Estado acotado sean los nuevos ejes sobre los que se construye el futuro.

¿Somos un país próspero en recursos naturales, pero con eso alcanza? Definitivamente no. Un desmedido aparato de Estado se fue construyendo por décadas echando sombras sobre las iniciativas privadas, estimulando por defecto la inversión financiera y relegando la productiva.

Nuestra sociedad fue mortalmente dividida entre quienes compraron la ideal que el Estado debe resolver los problemas y quienes entendemos que las consecuencias de lo anterior solo produce deterioro económico, corrupción, ineficiencia y más pobreza. No es ideología, los resultados muestran que la mayor presencia del sector público en la economía definitivamente aniquila el desarrollo privado.

Argentina consume 43% de su PBI en su gasto público y produce u$s 14.270 PBI per cápita. Alemania un 44% y produce u$s 41.240 per cápita. Comparo estas dos economías con realidades muy distintas porque en algún momento se hizo argumentando qué teníamos menos pobreza qué aquellos.

Gastamos lo mismo que una potencia económica en términos porcentuales y producimos 1/3 en términos reales. Evidentemente no jugamos en la misma liga económica de los países que supieron capitalizar estas "heridas del pasado" y no repitieron sus errores.

Esta repetición a modo de círculo vicioso resta oportunidades de desarrollo, nos aleja del mundo de alta competencia y consolida una dinámica que se paga con retraso y decadencia. Salir de éste círculo requiere un horizonte claro y de decisiones "pocos populares", de sentido común y lógica. La misma que debes aplicar en tu casa cuando las cuentas no te cierran. Las decisiones populares, nos trajeron hasta acá, hay qué cambiarlas.

Este bajo nivel productivo, se puede correlacionar con la capacidad instalada de nuestra economía. La capacidad instalada es el potencial de producción en un período de tiempo con las instalaciones y recursos disponibles. Según las últimas mediciones de Indec 09/17 ésta llega al 66,3% (o sea un 34% de la capacidad productiva esta ociosa, sin producir).

"Lo que se ve preocupa" y lo que "no se ve", demanda urgente resultados, solo qué en economía la magia no funciona, requiere de un proceso, tiempo y coherencia en medio y largo plazo. La línea se traza hacia este objetivo, las medidas apuntan a revertir este proceso. Hay que cultivar la paciencia, dicen.

¿Que información brinda este dato? Principalmente que nuestra economía opera vascularmente entre modelos de apertura y cierres al mundo con coeficientes de industrialización / PBI crecientes hasta 1975 con el desarrollismo de la industria pesada (27%) y a partir de ese momento el coeficiente de industrialización cayó en picada a niveles del 20%.

Ese coeficiente de industrialización decreciente así como la magra producción en términos de capacidad instalada, revela incentivos (o la falta de ellos) a la inversión productiva. Cuando te decía que el Estado avanza con su gasto remueve las iniciativas privadas. Aquí tienes un ejemplo concreto.

Como resultado del escenario anterior, se producen efectos colaterales en la dinámica económica.

La "política fiscal laxa" impone un inflador keynesiano para el globo de la economía (cuando el Estado-gobierno entiende que por este lado se sostiene aunque artificialmente, el nivel de la actividad económica aun con enormes costos para los contribuyentes). Vivimos muchos años bajo esta falacia.

Como contrapartida, la "política monetaria rígida" enfría la presión inflacionaria (cuando puede) operando de contrapeso para no desmadrar la ecuación, por supuesto que también con costos. Los desequilibrios siempre tienen costos. Lo adecuado es medir cuales de las opciones es la de menor costo económico.

Cuanto tuvimos la maquinita, se imprimió con obscenidad para tapar el desajuste fiscal. Ahora, se pretende un modelo transparente y aunque lejos todavía del objetivo inflacionario trazado para este año (23% vs 17% de objetivo) va en esa línea de convergencia. Por dinámica solamente no se logrará. Este año quedó demostrado.

En semanas cierra el año con una vedette destacada, Lebacs. Instrumento por el cual, el BCRA esteriliza en su intento, el ingreso de dólares que se utilizan para tapar un déficit fiscal en pleno crecimiento.

Este ultimo bajó algo más de 1% del PBI producto del recorte en los subsidios a las energías y nada en lo importante, el gasto duro y estructural del Estado que sigue siendo record. ¡La caja no se toca!

El volumen de las Lebacs superó el 1,1 billón de $ (unos 55 mil millones de dólares) y a la misma base monetaria ($88 mil millones) con rendimientos anuales que prometen 28%. Esta vedette se transformo en una dama irresistible cuando de inversiones financieras se trata, una oportunidad sobre la que el mundo posa su mirada y sobre la que estamos generando un pasivo al que deberemos responder.

Solo en octubre ingresaron inversiones de no residentes (extranjeros) por 944 millones de dólares. A destino de cartera (financieras) 824 millones de dólares (87%) y a la inversión directa 120 millones de dólares (13%).

La especulación

Esta ecuación revela que hay un juego especulativo "bicicleta" que vino para quedarse un tiempo más. ¿Cuanto? Hasta que el gobierno decida echar mano y ejecute las partidas de gastos que desfinancian la posición (obra pública, asistencia social, jubilaciones, empleados públicos, gastos de la política).

El sector público (ene-oct17) acumula un déficit primario de $ 255 mil millones, intereses $ 178 mil millones y el total resultado financiero la friolera de $ 432 mil millones. Este déficit que lleva décadas y bate records, lejos esta de los niveles de equilibrio. ¿Es una decisión de alto costo? Se dice que tocar las partidas que lo desfinancian generaría altos costos sociales. Me pregunto si no los estamos pagando igual, desalentando la inversión productiva, no generando los recursos y tomando deudas para no cambiar. Doble costo que posterga el despegue y nos hace más vulnerables.

Claude Frederic Bastiat (1801-1850) escritor y economista liberal francés enseñaba que en la esfera económica los efectos son múltiples y no unitarios en el sentido de las repercusiones que cada política genera. Hay efectos que "se ven" y otros que "no se ven", razón por la cual diferenciaba a los buenos de los malos economistas. El buen economista trabaja para resolver lo que "no se ve" y genera las consecuencias indeseadas.

Esta muy bien exista la "bicicleta" como medio de transporte en materia económica, existió toda la vida y lo seguirá haciendo. El problema es cuando el año todo, estuvimos hablando del único medio que genero rendimientos.

De esto también se trata la economía.

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