El escenario económico nacional mostró una sutil señal de estabilización al cierre del año pasado. Según el último Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG), elaborado por el Centro de Investigación del Ciclo Económico (Cicec) de las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe, la economía registró en diciembre una leve variación positiva del 0,01%, lo que permitió cortar una racha de siete meses consecutivos de caídas.
Si bien el avance mensual resulta marginal, y la comparación interanual frente a diciembre de 2024 aún muestra una contracción del 0,8%, el promedio de actividad de todo 2025 logró ubicarse un 4% por encima del nivel registrado el año anterior.
El quiebre de la tendencia negativa estuvo explicado, principalmente, por el fuerte impulso del sector agropecuario, que logró compensar el desempeño desfavorable de otros indicadores clave como el empleo, la recaudación fiscal y el patentamiento de vehículos. En diciembre, la actividad del campo creció un 3,3% mensual, motorizada por una cosecha fina récord y un avance significativo en la implantación de soja y maíz, lo que llevó al sector a alcanzar un máximo histórico.
A este dinamismo se sumó una recuperación del 1% en la producción industrial, que logró interrumpir una seguidilla de nueve meses de retrocesos. No obstante, el sector fabril continúa mostrando debilidad en la comparación interanual, con una caída del 4,5%.
La construcción también exhibió una mejora, aunque muy moderada. En diciembre registró un incremento del 0,1%, una variación leve pero suficiente para sostener expectativas favorables entre las empresas del sector. Estas proyecciones se apoyan en una mayor dinamización del crédito y en el aumento de las autorizaciones de obra, especialmente en los principales centros urbanos del país.
El frente del consumo interno, en cambio, sigue siendo uno de los puntos más rezagados del esquema económico. Las ventas minoristas acumularon en diciembre su noveno mes consecutivo de caída, con un retroceso interanual del 6%, reflejando la persistente debilidad del poder de compra de los hogares.
El mercado laboral y los ingresos familiares también acusaron el impacto del enfriamiento previo de la economía. El empleo asalariado privado registrado se contrajo un 0,16% mensual en diciembre y acumuló una caída del 1,5% interanual. En la misma línea, la remuneración bruta total real de estos trabajadores cerró el año con una baja estimada del 1,9% frente a 2024, tras registrar una nueva variación negativa del 1% en el último mes de 2025.
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La recaudación nacional, por su parte, mostró una contracción mensual del 0,6%, afectada principalmente por la menor percepción de impuestos vinculados al comercio exterior y al IVA, en un contexto de actividad todavía débil en sectores clave del mercado interno.
Perspectivas para la economía nacional
Pese a este panorama heterogéneo, desde las Bolsas de Comercio de Santa Fe y Rosario destacan que los indicadores adelantados comienzan a trazar un escenario más alentador para el inicio de 2026. El Índice Compuesto Líder de Actividad (ILA-ARG), que anticipa los cambios de tendencia del ciclo económico, avanzó un 0,5% en diciembre y consolidó una mejora que se viene observando desde septiembre.
Este repunte se apoya en una mayor estabilidad de variables macroeconómicas determinantes, como el tipo de cambio y las tasas de interés, un contexto que podría favorecer una mejora en el clima de negocios y permitir una difusión más amplia del crecimiento hacia sectores que aún permanecen rezagados, como el consumo y el empleo registrado.