El Ejército detectó un faltante de armas en el Batallón de Arsenales 603, ubicado en Fray Luis Beltrán, por lo que dispuso relevar a personal de la fuerza y denunciar el hecho a la Justicia Federal, que investiga el presunto suicidio de un sargento encargado de sección.
El Ministerio de Defensa consignó en un comunicado que el titular de la cartera, Arturo Puricelli, ordenó al jefe del Estado Mayor General del Ejército, teniente general Luis Pozzi, el “inmediato pase a disponibilidad de todo el personal que hubiera tenido responsabilidad en el cuidado del armamento”.
La cartera de Defensa declinó informar el material faltante, aunque sí destacó que se dio “inmediata intervención” al juez federal 4 de Rosario, Marcelo Bailaque, y que el viernes se produjo “el presunto suicidio” del sargento ayudante mecánico armero, Hernán Solís, jefe de la Sección Armamento de la Compañía de Abastecimiento del Batallón de Arsenales 603”.
La novedad se conoce a 11 días de la asunción del coronel Enrique Battezzati como nuevo jefe del Batallón de Arsenales, cuyo nombre oficial es “Combate de San Lorenzo”.
El día de su asunción, Battezzati, quien reemplazó al teniente coronel Alejandro Holm, dijo que lo hacía “con muchas ganas de cumplir” con su “deber de conducir esta unidad e integrarme rápidamente a las ciudades de la región con el objetivo de aportar a la grandeza del Ejército”.
Battezzati recordó entonces que el Batallón de Arsenales 603 tiene “una importante misión logística por medio del mantenimiento de armamento y vehículos, y la entrega de municiones a todas las reparticiones del Ejército argentino”.
La investigación por el robo quedó en manos del juez federal Bailaque, el mismo que tiene a su cargo, entre otras, la denominada causa Díaz Bessone (ex Feced), por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura.
Antecedentes. El robo denunciado en el Batallón 603 se suma a otros recientes ocurridos en dependencias armadas nacionales. El antecedente más cercano del robo de armamento a destacamentos militares ocurrió el 4 de enero último, cuando se descubrió el robo de 32.800 municiones del arsenal de la Primera Brigada Aérea de El Palomar, con asiento en Buenos Aires. Según confirmó el brigadier Luis Edmundo Paris, secretario general de la Fuerza Aérea, el hecho quedó en evidencia durante un control de rutina en los galpones de la base porteña donde se almacena el arsenal.
El robo de las municiones cortó la carrera al jefe de esa brigada aérea, brigadier Daniel Rubén Rodríguez, que había sido ascendido diez días antes de descubrirse el siniestro y estaba a punto de asumir como director de Líneas Aéreas del Estado (Lade).
La presidenta Cristina Kirchner ordenó su pase a retiro, luego de reunirse con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general Jorge Chevalier. Así lo anunció Fernández, luego de dar precisiones del robo: los asaltantes se llevaron 29.891 cartuchos calibre 22 y 2.982 calibre 9 milímetros, de la misma unidad militar en la que hace un mes y medio apareció dañado el avión presidencial Tango.
Más allá del pase a retiro de Rodríguez, el jefe de Gabinete anticipó la apertura de sumarios al jefe de turno en la guarnición, capitán Claudio Curuchet; al jefe del Servicio de Seguridad, Matías Arco; al jefe de Puesto, Daniel Menna, y al soldado Cristian Valverde, que cumplía función de centinela.
Pese a que fuentes militares intentaron relativizar las posibles consecuencias del robo, señalando que se trataba de municiones vencidas y en desuso, los sucesos de El Palomar tuvieron un fuerte impacto en la Fuerza Aérea.
“Si bien las municiones estaban inutilizadas y no eran aptas para su uso, se encontraban en un polvorín, y eso hace que la situación sea lo suficientemente grave para que la presidenta pidiera explicaciones y tomara esta decisión”, dijo el ministro Fernández, para justificar el pase a retiro.
El episodio de inseguridad en la unidad militar se suma al robo registrado en agosto último en Aeroparque, cuando desaparecieron 30 pistolas 9 mm y cinco fusiles FAL en la sala de armas del Comando de Operaciones de la Fuerza Aérea.
Fuentes castrenses deslizaron que la sustracción de armas en el Aeroparque involucró a personas vinculadas con la fuerza, ya que la investigación arrojó evidencias de que el depósito en el cual se guardaban no presentaba signos de haber sido violentado. l