
Dicen los diccionarios que la niebla es nombre femenino, efecto atmosférico que "reduce la visibilidad" y cuando se convierte en sentido se refiere a la "confusión u oscuridad en torno a algo". No permite ver. O sí, deja ver la angustia, el miedo, la nostalgia, la soledad, la confusión. Y eso convierte a la niebla en arte: y ese arte convierte a la niebla en poética.
Entre certezas que aparecen en los poemas de Alicia Salinas siempre se encuentra, agazapada, alguna pregunta, alguna duda que disuelve la seguridad y nos previene antes de elegir el camino a seguir. Sabemos que la niebla cubre y también descubre la realidad. Tal vez, al cubrir parte de la realidad, la niebla descubre una realidad más profunda, algo más allá de la realidad que conocemos. Al tener la visión limitada por la niebla, el que camina y oye se da cuenta de que puede estar en dos lugares a la vez, y así abandona los límites de la razón y la evidencia empírica. Pero el poema no ofrece respuestas; sólo plantea preguntas. Es decir, cuestiona los límites espaciales y temporales del mundo efable. La voz poética sugiere, sin embargo, que, cuando la realidad superficial que nos rodea se cubre de una niebla, será posible descubrir otro espacio, otro tiempo y otra realidad. En el poema Arte poética, la poeta nos dice: "En las palabras ya inentendibles/ se contorsiona un equívoco/ heredado y a la vez ajeno.// ¿Es de otro lo que no se descifra/ o pertenece al árbol genealógico/ cuyo rizoma profundo se expande/ lejos del conocimiento?".
Teoría de la niebla, como toda gran poesía, es una autobiografía espiritual. Quizá la poesía con sus certezas, y sobre todo con sus dudas, sea hoy especialmente necesaria para enseñarnos a caminar, a pesar de los inevitables tropiezos, entre el humo, la neblina y el silencio. Eso es lo que siento al leer esta poesía, en sus sentimientos de nuestro mundo silente aunque parezca lleno de palabras. En su poema Subterráneo la oímos decir: "Con voz potente/ la letra sucia sube/ hasta decir un nombre.// Lo ínfimo tiende al crecimiento/ y se estira el tallo, la hoja/ milímetro a milímetro.// Silencio que pronto se alzará/ como si existiera el perfume y después/ la forma de la flor".
Alicia Salinas en su poesía proyecta y privilegia la imagen como vehículo de la percepción sensible. Al igual que casi todos los poetas de su generación, fundamenta su visión de la existencia en la experiencia paradójica del ser o percibir aquello que existe. "Han de morir los sentidos, situarnos en la cueva de la noche, hallarse entre la niebla, para dejar que todo se funda en la totalidad de la blancura, la nueva creación, en lo trascendente", dice la gran poeta polaca Wislawa Symborska. Eso siento al leer esta tocante, profundamente nítida poesía de Alicia Salinas, donde su valiosísima voz poética nos despeja la niebla y nos ilumina todos los sentidos… Una inmensa emoción en un mundo donde la poesía va perdiendo todo lo que los grandes poetas argentinos nos legaron en su profundo compromiso con la palabra.



Por Mariano D'Arrigo

