Cultura y Libros

Jorge Isaías inédito

Nacido en Los Quirquinchos, pero eterno transeúnte de las calles y bares rosarinos, el autor de ese clásico llamado Crónica gringa compartió con Cultura y Libros una serie de textos aún sin publicar, tan intensos como jóvenes.

Domingo 24 de Junio de 2018

Cuaderno de tapas azules


1.
Quedémonos
dijiste
quedémonos un poco más
ahora
y el verano invadía
los zaguanes
saqueaba los azahares
no dejaba
enfriar el agua
en los aljibes.
Quedémonos dijiste
el mundo es vil
afuera
no hay lluvia
no hay caminos
no hay trenes
sólo una gran llanura
salpicada
por la sangre
de tanto derrotado.

2.
Dejábamos esa noche
nuestro amor
perdiéndose en las sombras
en la altura de tus ojos
que eran comidos por la noche
tus pechos saltando
entre mis manos
las caderas dejando
huir mis manos
asiéndolas
tratando de no dejar
huir el atolladero
de los vientres
el doloroso sentir
que la eternidad
me amaba a mí
y era tan frágil.

3.
Si fuera posible ahora
desentrañar sueños antiguos
ríos que subterráneamente
rodean y aún besan
las raíces de los grandes árboles
que unen su copa
con los pájaros y el cielo.
Si fuera posible saber
los misterios que abren
el esplendor de tus ojos
que llevan mi cuerpo
amándote locamente.

4.
Si supiera dónde
si supiera cómo
llevarte en un loco tren
inundándose de nubes
invadiendo
mis hondos silencios
sacudidos por la pena.

5.
Enamorado de tu vientre
que insume marañas
y temblores,
lisuras que arden
como una pradera en el verano.
Si enamorado de tus ojos
que tienen el mar revuelto
cuando amas y el cielo
enlutado del crepúsculo,
cuando pasa en ellos
un suspiro melancólico
digo, que si enamorado
como estoy de cada célula
tuya que tuviste o amor
de aquellas que se quedan
para amarme, yo no pudiera
durar como ese río
que recorre tu cuerpo
y maravilla, digo
si un ciego amor
como éste mío ―torpe y alto
terminara
el cielo entonces inundaría
de pus y sangre nuestros ojos,
dejarían de parir los animales
y el tenso crepúsculo
moriría para siempre.

6.
Estar adentro tuyo
sentir tus temblores íntimos
humedades
jugos
calideces que envuelven
mi hombría
y tus brazos
que recorren suavemente
mi espalda
donde la luz lechosa
del cuarto
borra el espacio
que queda aprisionada
entre los cuerpos.

7.
Hoy me asomé
al día
de otro modo.
Hoy tuve que mirar
el mundo de otra forma
porque estar con vos
lima toda la idiotez
del mismo mundo
con tus ojos
que barren impurezas,
raíces, hojas secas.

8.
Hoy
me asomé al mundo
de otro modo.
Importa poco
si el mundo se enteró
que vos y yo anoche
estuvimos juntos.

9.
Cuando vi
el crepúsculo incendiándose
hacia el cielo
comprendí
que no era el sol
ni era el crepúsculo
allí estallaban
las bellas estrías
de tus ojos.

10.
Emerjo de las sombras
bailadoras del sueño.
Es el alba
o son recuerdos
que vienen con el alba
y en ella es el brillo
de tu mirada que abarca
el universo.
Ese mismo universo girando
entre las sombras
las selvas y las mesetas
que acuchillan los vientos despiadados.

Emerjo de esa distancia
fenomenal de tu saliva
y, huérfano de tus jugos
quiero gritar llamándote
sabiendo que vendrás.

Amo tu cuerpo blanco
suave
que crece en el amor
como una valva
inmensa y protectora.
Amo tus ojos mojados
por la luz del mediodía.
Llegaste para quedarte.
Y has borrado los vestigios
de todas aquellas
que estuvieron
antes que vos me iluminaras.

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