Respecto a la carta que niega la afirmación de Benny Shanon, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, acerca de que Moisés podría haber estado bajo los efectos de alucinógenos cuando mostró las tablas a los judíos, quiero señalar que coincido con el profesor. En esa época "alucinarse" era muy común, formaba parte de las prácticas socioculturales. ¿A nadie se le ocurrió pensar también que Juan, cuando escribió el Apocalipsis, estaría bajo los efectos de algo menos santo que una "visión divina"? ¿Por qué entonces hace tanto que no se le agregan "páginas" a la Biblia? No por algo dice el viejo dicho: "La religión es el opio de la sociedad". Valga la metáfora.



























