Hoy los viejos jóvenes ochentosos hemos vivido ocho décadas, dos siglos y dos milenios diferentes.

Los viejos jóvenes ochentosos atravesaron por dos siglos y dos milenios.
Hoy los viejos jóvenes ochentosos hemos vivido ocho décadas, dos siglos y dos milenios diferentes.
Hemos pasado por el teléfono con operadora para llamadas de larga distancia hasta las videollamada.
Desde las selfies hasta Youtube, desde los discos de vinilo hasta la música online, desde las cartas a mano al correo electrónico y el Whatsapp. De vivir los partidos en blanco y negro a la TV HD, fuimos al videoclub y ahora miramos Netflix.
Conocimos las primeras compus, las tarjetas perforadas, los disquetes y ahora tenemos gigas en la mano en el celular o el Ipad. Pasamos por muchas cosas, pero qué gran vida hemos tenido. Somos una especie de Yahevistodetodo. La vida es una tarea que nos trajimos para hacer en casa.
Debemos prepararnos para la soledad de la vejez con inteligencia, para quedarnos solos en la vejez. Una soledad valiente sin miedos. Hay que prepararse fuerte para esa soledad y habremos vencido a la vida, al destino y a la eternidad.
Resumiendo: eso somos los viejos jóvenes ochentosos.
Armando Torres


Por Lucas Vitantonio (enviado especial)

