Un animal no puede defenderse. Si disfrutas con su dolor, con la tortura…entonces no eres un ser humano, eres un monstruo (José Saramago Premio Nobel de Literatura 1998). Palabras justas para definir el espectáculo bochornoso de Jesús María.

Un animal no puede defenderse. Si disfrutas con su dolor, con la tortura…entonces no eres un ser humano, eres un monstruo (José Saramago Premio Nobel de Literatura 1998). Palabras justas para definir el espectáculo bochornoso de Jesús María.
Festival de destrezas criollas es un eufemismo que enmascara un espectáculo donde la violencia sobre seres conscientes,que sienten y sufren, se manifiesta de forma explicita. Cada año la ciudad cordobesa renueva un ciclo donde el público asistente goza con el abuso y el maltrato sobre los caballos. Sentir placer con el sufrimiento de alguien indefenso y en condiciones de inferioridad es una enfermedad, que en este caso trasciende lo individual para afectar a todo un grupo social.
La disparidad entre los dos protagonistas de la escena, hombre y equino, es indiscutible. El humano se vale de una montura, muchas veces apretada exprofeso, de espuelas que se hunden en los flancos del animal y amenaza con una fusta pronta a caer. El humano sabe dónde está, para qué y tiene el poder que le confieren estos elementos. El caballo asustado, inmovilizado por una situación que no comprende entra en pánico, sólo tiene su propio cuerpo, vulnerable y frágil, para defenderse. Un duelo entre amo y esclavo. Un reto desigual donde la cobardía de la fuerza impone condiciones.
Ese espectáculo aberrante, reñido con el más elemental respeto por los derechos animales, es trasmitido al país por la TV pública. No puede desconocerse la importancia que en la formación de los niños y adolescentes tiene la educación informal. Si un medio de comunicación masivo trasmite escenas de maltrato explícito sobre los caballos, quienes las ven naturalizan la violencia sobre el débil e indefenso y están expuestos a adoptar esos parámetros como aceptables y reconocidos socialmente. No equivocarse, la tortura no es cultura ni tradición.
Felisa Aurascoff




Por Matías Petisce