Con frecuencia llamativa obreros de la construcción (y a veces de otras actividades) se caen de los andamios y pagan con su vida, su integridad o su salud la aventura de ganarse el pan. En algunos casos puede haber desatención o imprudencia de los propios trabajadores, pero no hay mucha duda de que un factor importante de los accidentes es la falta de las medidas de seguridad que deben ser garantizadas por los empleadores. La iniciativa oficial de crear comités de salud y seguridad ha sido duramente cuestionada por la Federación de Industriales de Santa Fe. Por un lado no quieren lo que ellos llaman "cogestión", es decir, sentarse con los obreros a considerar las soluciones para un problema que es de ambos. Por otro lado se resisten a lo que ven como un "modelo obligatorio", impuesto por el Estado. En realidad, rinden pleitesía al primer mandamiento del sistema vigente: "Ganarás todo lo que puedas, y si es posible un poco más". Ellos actúan como los únicos dueños del campo de la producción y del trabajo, que debe regirse por las leyes tramposas del mercado (donde siempre ganan los que tienen riqueza y poder), sin que ninguna otra entidad pueda intervenir. Que nadie se 'entrometa', para que sus ganancias no se vean afectadas. Es la misma estrategia que se adopta frente a la discusión del proyecto de ordenamiento urbano de Rosario, donde se coloca en primer término el lucro y en último lugar el bienestar y los intereses de los vecinos. En estos casos, defender la iniciativa privada y la libertad de mercado es lo mismo que expresa el dicho popular: "Que los zorros cuiden a las gallinas y los lobos a las ovejas".



























