El deporte más popular se encuentra en estado grave por la irrupción constante de grupúsculos a sueldo que impiden a la mayoría disfrutar del espectáculo. Los hechos de gravedad que se registran en los estadios de fútbol cada fin de semana dan cuenta de lo pésimo que está la sociedad argentina, porque muchos de estos vándalos dejan entrever frustraciones y pérdida de valor a la vida. Utilizan el fútbol como vía de escape de sus serios problemas que, obviamente, vienen arrastrando desde la niñez. De cualquier modo, urge poner coto a estos actos agresivos mediante políticas sociales que den como resultado educación y trabajo. No hay mejor forma que la de regenerar a numerosas personas que adoptaron la delincuencia porque el sistema actual no le otorga posibilidad de subsistencia.



























