Cuando construí mi casa en la zona oeste de la ciudad (Agustín Magaldi 8500), hace más de 20 años, daba gusto salir a caminar por los alrededores y respirar el aire puro reinante en aquel tiempo. Ahora se ha convertido en un gran basural. Tristemente escribo estas líneas después de haber realizado infinidad de denuncias al Distrito Noroeste, al director de higiene urbana Guillermo Palombo y al director de distrito Marcelo Tenaglia, sin ningún resultado. La situación empeora día a día, con el agravante de que la empresa contratada por la Municipalidad para mantener la ciudad limpia y recoger los residuos en lugares públicos envía a sus camiones para arrojarlos en la zona (calle Filiberto desde Urízar al oeste). La política municipal al respecto de los últimos años ha convertido a la ciudad de Rosario en un gran basural con quema de residuos en toda la periferia, contaminando el aire que respiramos.



























