¿Es el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el Adolf Hitler de nuestras tierras? Algunas similitudes entre los dos. En primer lugar ambos atentaron contra el orden institucional y democrático por medio de golpes de Estado fallidos y fueron encarcelados por tales eventos. Posteriormente, ambos llegaron al poder en situaciones críticas en sus respectivos países, por medios democráticos, convenciendo al pueblo de tener la solución a todos sus males. Tanto Chávez como Hitler son líderes carismáticos, ambos de muy buena labia, y ambos resultaron beneficiados de las crisis sufridas por sus respectivas naciones. Ambos contaban con el sueño de expandir sus fronteras, en el caso de Hitler mucho más amplio y severo que el de Chávez, al intentar dominar el mundo; y en el caso del mandatario venezolano de manera más pequeña y menos práctica, el de conformar la unión sudamericana, creando la "República Bolivariana". El ex canciller alemán buscó a través de la guerra una salida a la crisis de su pueblo, y aquí se diferencia de Chávez, ya que este último pretende inventar una guerra sólo para tapar la crisis, y no para solucionarla. Es una obviedad que el régimen nazi fue mucho más severo que el de Hugo Chávez, fue un totalitarismo, en el cual se eliminaron todas las garantías constitucionales, desapareció la oposición y se persiguió a todo aquel que difería en la manera de pensar con el régimen. En cambio, la actual administración venezolana gobierna de forma autoritaria, no totalitaria, es decir que hay un ordenamiento jurídico, Chávez debe apegarse a ciertas leyes y hay existencia de una oposición. Pero esta se ve constantemente censurada, no tiene mucha voz y esto debilita notoriamente la democracia en Venezuela. No obstante, esta oposición se oyó más fuerte que nunca en el referéndum del pasado año, que vetó una serie de modificaciones, como la reelección indefinida del cargo presidencial, que atentaban directamente contra la democracia de ese país. Gracias a esto, se frenó el avance del antidemócrata Hugo Chávez en su carrera hacia la esclavización del pueblo venezolano. El motivo de esta carta no era sólo una mera comparación entre dos sujetos con valores totalmente opuestos a la democracia y al consenso, sino una crítica a la humanidad misma, que repite una y otra vez los errores del pasado.



























