Luego de leer el domingo 24 de febrero la postura de la Fisfe a la propuesta oficial de crear los comités de salud, me sentí muy bien con la carta de ayer escrita por el señor Bonaparte. Y me recordó la película "Matrix", donde los cuerpos de los humanos eran utilizados como fuente de energía de la matriz. Esos cuerpos eran utilizados por la maquinaria que dominaba hasta los sentidos de los humanos, creándoles un mundo de fantasías y de placer. Esa maquinaria que producía ese mundo los consumía hasta que una vez inutilizados sus cuerpos se desprendía de ellos. Esta analogía entre la película y la vida real es muy valedera si tenemos en cuenta que el sistema productivo que impera utiliza nuestros cuerpos y mente para rédito propio, y solo obtenemos de él unos míseros pesos para el sustento de nuestras familias. Ese sistema no se hace cargo del cuidado de nuestros cuerpo, único bien que no podemos reemplazar ante su daño o parcial destrucción. ¿Cuánto vale una mano, o una hernia de disco? ¿Cuánto vale una rodilla rota? No están lejos las tristes muertes de los compañeros de Acindar, ni de los compañeros de Río Cuarto. Señores de Fisfe, su postura en contra de los comités de salud es la postura del dueño de la producción que cree que la mano de obra debe ser barata y reemplazable ante la primera dificultad orgánica que tenga el obrero. Los trabajadores tenemos derecho a cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente. Es nuestro único bien de cambio y es el que nos acompañará hasta el fin de nuestros días, y no lo vamos a negociar para que otros se aprovechen de él. Los comités de salud son una instancia de discusión válida para los trabajadores, y allí debatiremos lo mejor para nuestra salud, porque somos los que producimos y trabajamos. Sin nosotros la producción nacional
no existiría.
Manuel López, DNI 16.149.173
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