Escribo esta carta con un sentimiento de pena, porque se observa una falta total de educación de algunos empleados de la Ansés que no tienen en cuenta que mucha de la gente que allí concurre se levanta a las seis de la mañana para hacer la cola y poder conseguir un número para ser atendida. Son personas mayores que van allí obligadamente, porque es el único lugar al que se pueden dirigir, y a veces tienen que soportar malos tratos. Mi experiencia tuvo lugar en la Delegación Rosario, en Rioja y Sarmiento, a donde concurrí acompañando a una mujer de 85 años para realizar un trámite. Unos días antes la señora fue a preguntar qué documentación debía llevar y le informaron que debía ir a retirar número a las siete de la mañana con su documento y el recibo de sueldo, sin mencionarle ni darle la planilla que debía llenar. Como no vive en el radio céntrico, tuvo que llamar la noche antes un taxi que la trasladara hasta el lugar, ya que debía salir de su casa siendo aún noche. Después de hacer una hora de cola, un empleado recién nos dice que debemos llenar una planilla y firmarla delante de la policía, para luego ser atendidas. Faltando un rato para las ocho de la mañana nos dirigimos rápidamente a la Seccional 2ª, donde una empleada (hecho que destaco) nos atendió en cinco minutos. Volvimos a la Ansés, ya que eran apenas las ocho y diez. Me acerqué al empleado que nos dio la planilla y le comuniqué que ya teníamos todo, que me explicara a dónde nos debíamos dirigir y nos encontramos con la siguiente respuesta, dicha de mal modo: "Señora, ahora no hay más número". Indignada, pero con educación, le contesté: "Pero señor, ¿por qué cuando me dio la planilla no me dijo que no volviera hoy? Estoy acompañando a una persona mayor y esto es una vergüenza, porque otra vez va a tener que levantarse temprano, gastar en un taxi y hacer la cola para un trámite que hoy se puede realizar". Esperaba que al menos me diera la razón, pero muy lejos de eso y en mal tono respondió: "¡Y yo qué sé cuánta gente va a venir y cuántos números voy a dar!". Entiendo la burocracia del sistema y también pienso que los empleados están cumpliendo su trabajo, a veces en malas condiciones laborales y salariales, pero los ciudadanos, y especialmente los hombres y mujeres de la tercera edad, no se merecen malos tratos.



























