El técnico perdedor del último clásico rosarino, Leonardo Madelón, no puede tratar a los hinchas más seguidores de la Argentina de desequilibrados. Debería disculparse con todo el pueblo canalla. Los hinchas de Central siempre opinamos gane o pierda nuestro equipo y a pesar de los dislates dirigenciales de los últimos años seguimos alentando en las buenas y en las malas mucho más. Los canallas somos así, habladores y muy diferentes a todos los demás. Tenemos sangre muy caliente y, valga la redundancia, nos calentamos cuando desde el banco se presentó ante el clásico rival un conjunto timorato y falto de ideas que jugando de local, en verdad, dio lástima. Hasta Carlos Ischia, de visitante, (con estos mismos jugadores) y el muy discutido Gorosito se dieron el gusto de ganarle a Newell´s con la garra y la mística canalla. Es evidente que el plantel es limitado y que el presidente se quedó muy corto con los refuerzos, pero hay que hacer mucho más que lo humanamente posible para salir adelante. Se avecinan días difíciles para los centralistas y un cronograma de partidos para el infarto. Como siempre la hinchada canalla, única en el mundo que lleva más de 35.000 personas estando últimos como todo el campeonato Apertura pasado, apoyará con todo al primer equipo. Además, con la vuelta de Dios, después de castigarnos porque a Madelón le ardieron los ojos a destiempo, y sus milagros lograremos la difícil misión de seguir en primera.




























