Analizando el nuevo Código Urbano que impulsa la Municipalidad de Rosario se llega a la conclusión de que el objetivo que tiene es desalentar la construcción. Algunos de los elementos que me llevaron a hacer esta afirmación son: la normativa se limita a sólo un sector de la ciudad que, casualmente, es donde se ejecutaron el 99% de las obras que se han realizado en los últimos años. Se restringe drásticamente las zonas o lotes donde se puede construir; y donde se permite se los limita a una altura que es ridícula para lo que es Rosario y obviamente no llega a ser rentable. Como si esto fuera poco, se amenazó a las empresas constructoras con que si se expanden a otros barrios de la ciudad, las restricciones también van a llegar a esos lugares. Por todo esto, el fin que busca la Municipalidad es por demás de claro. Pero personalmente me siento bastante confundido. Me he criado en un país, y sobre todo una ciudad, con graves problemas económicos. Siempre he escuchado de parte de políticos, economistas y gente común en general la misma receta para solucionarlo: "Hay que reactivar la construcción". Parece que no estaban equivocados ya que coincidió el despegue del país con esta reactivación. Además, todos sabemos que la construcción es la madre de todas las industrias; la que da trabajo a miles de personas y atrae inversiones millonarias. Sin embargo, nuestro intendente no opina lo mismo.
Aníbal Castañeda,
DNI 16107662
[email protected]



























