Vemos a menudo cómo ocurren hechos que implican una transgresión a las ordenanzas, aun cuando fueran autorizados por la propia Municipalidad. Pongo como ejemplo a los colectivos de la empresa Las Delicias, a la que continuamente suben vendedores ambulantes, como por ejemplo una señorita que manifiesta solicitar una contribución para DE.SI.HO. A este problema se le deben sumar los inconvenientes provocados por las frecuencias, ya que me ha pasado tener que esperar 45 minutos el 134 a las 10 de la mañana. Recordemos que hace unos días el titular de la empresa Las Delicias manifestó públicamente estar en desacuerdo con la ordenanza que incrementa la cantidad de pases para usuarios mayores de 69 años. Este sufrido empresario, que se volvió a presentar en la nueva licitación del servicio de transporte de la ciudad, dijo que bajaría las frecuencias: bueno, parece que empezó hace tiempo y nadie se dio cuenta. Pasa lo mismo con los colectivos "amarillos". La M, por ejemplo, contrariando una ordenanza y hasta un decreto emanado del Concejo Municipal (proyecto del concejal Curi), sigue levantando pasajeros en Rosario para viajes locales sin tener la máquina del cambio justo ni la de tarjetas magnéticas y, por supuesto, sin aceptar las franquicias. ¿Cómo se permite todo este descontrol, será por las personas que integran las empresas o porque no se controla nada? Ahora resulta que al empresario Rodríguez no le alcanzan sus ingresos y pide aumento del boleto. ¿Todo vale en el servicio del transporte de pasajeros de la ciudad?

























