Ante la realidad del Covid-19 y sus características en función a los aspectos individuales, familiares y sociales, podemos pensar en algunas conclusiones en relación a los efectos que produjo en el abordaje de la población de usuarios adictos a drogas de la comunidad terapéutica. Hay que tener en cuenta en qué etapa del proceso terapéutico se encontraba cada sujeto al momento del aislamiento social y qué herramientas tenía a disposición para abordar en ese marco complejo, su historia. Es obvio que aquellas cuestiones no resueltas van a seguir estando allí más allá de cualquier pandemia, quizás pueda, en algunos casos, profundizar ese dilema, o en otros, aparecer la chance de visualizar con claridad aquello no resuelto y poder trabajarlo en espacios psicoterapéuticos. De todas maneras, en el perfil del adicto no es determinante una coyuntura como la actual, al margen que puedan aparecer nuevas posibilidades terapéuticas, en realidad las situaciones a resolver en el plano íntimo, lo vincular, la autoestima, la inserción social, el manejo responsable del dinero, el orden en lo laboral, van a seguir latiendo, esperando una resolución responsable, producto del trabajo grupal e individual, tomando decisiones, sosteniéndolas desde los límites y el dominio de sí mismo. En realidad, al arribar esta instancia inédita del Covid-19 a nuestro planeta, para los usuarios en tratamiento fue lo menos importante, pues están inmersos en sus procesos terapéuticos, tratando de resolver sus patologías y poder salirse de ese círculo tóxico en el que están inmersos hace años. Como conclusión, aquellos que tenían chances de proyectar sus vidas hacia espacios saludables y armoniosos podrán seguir construyendo desde sus recursos, y aquellos que por sus características y su contexto tenían murallas infranqueables que superar, quedarán en el camino, como si no hubiera pandemia.
La ciudadanía sigue esperando
Señores de la Corte Suprema de Justicia, ya llevan cuatro meses en sus hogares, como todos, transitando la cuarentena a la que la pandemia nos ha llevado. Una apreciable cantidad de ámbitos, según el grado de incumbencia, hicieron posible desde sus hogares, que la parálisis no fuera total. En algunos casos utilizando la tecnología, los delivery, y en la mayoría aportando esa dosis de responsabilidad social que a cada uno le compete. El Poder Judicial, que tiene la misión de garantizar que la Justicia llegue a todos por igual, ha entrado en esta larga cuarentena teniendo pendientes muchas causas y resoluciones que ya debieron haber sido resueltas antes. Una de ellas es la de definir si quedan firmes (o no) las condenas que pesan sobre el ex vicepresidente de la República. Es inadmisible que la ciudadanía no sepa, después de más de un lustro si es culpable o inocente a pesar de tener condena y confirmación de la misma desde hace ya dos años. Y en esto es la Suprema Corte la que está en mora, pues es quien debe definir si quedan firmes o no esas condenas. Es de esperar que durante estos meses de inactividad hayan leído con detenimiento las mismas y no bien se levanten las restricciones actuales el supremo tribunal se pronuncie ante la ciudadanía.
Juan José de Guzmán
Que no nos estafen más
Al señor intendente y señores concejales, que pregonan querer cuidar y ayudar a los adultos mayores, les hago saber que para hacer la renovación del carné de conducir a mayores de 70 años, los jubilados tienen que abonar la suma de $1.800 por año ya que tiene un vencimiento anual. No tienen en cuenta el enorme gasto que significa para los jubilados, que en su mayoría cobran la mínima para subsistir y lograr llegar a fin de mes. Siendo que algunas edades menores con vencimiento a tres o cinco años pagan casi lo mismo. Creo que deberían pagar lo que corresponde a la quinta parte: si nos quieren o no les importamos por lo menos no nos estafen más.
DNI 5.991.244