
En los tiempos que corren, es imprescindible e impostergable que los trabajadores asistan a cursos de capacitación y perfeccionamiento para lograr eficiencia en sus tareas habituales. Particularmente, no comprendo cómo algunas empresas no incentivan o motivan a su personal con este tipo de actividades extras, que representan una inobjetable inversión, en un mundo cada vez más competitivo laboralmente. Actualmente, existe una variedad de propuestas de estudio que ofrecen institutos educativos, referentes a cursos que tienen meses de duración y que apuntan a recursos humanos, ventas, marketing, oratoria, atención al cliente. No sería descabellado pensar que empresarios y responsables de esas casas de estudio acuerden que por cada cuatro empleados que concurran los costos tendrían una rebaja del 40 por ciento. Por supuesto, el pago de los cursos les correspondería a los empresarios.
Marcelo Malvestitti, [email protected]




