La pérdida de vidas humanas en las rutas argentinas ya no sorprende a nadie. Al parecer el gobierno tomó nota y prohibió para esta Semana Santa la circulación de camiones en los días y horarios de más tránsito de turistas. El operativo para evitar accidentes contará con 4.000 agentes de seguridad, 650 móviles y 10 helicópteros. Entiendo que el gobierno cuenta para este fin con la aprobación del proyecto de Rubén Giustiniani del pasado miércoles, que autoriza al Poder Ejecutivo Nacional a implementar medidas para la seguridad vial para este feriado, más largo que nunca, de Semana Santa. Hasta que pongan en vigencia el Plan Nacional de Seguridad Vial que impulsa el gobierno es excelente que tomen algunas medidas. Pero es injusto que prohíban circular a los camiones que son conducidos por los tipos más solidarios que transitan las rutas argentinas y quienes menos provocan accidentes, porque son profesionales, trabajan y aman ser camioneros. Visto así parece que el problema fuera sólo del transporte de cargas y en realidad los peligrosos son los automovilistas, que en su gran mayoría dan la vuelta al perro por la ciudad y salen cada tanto a la ruta y van a más de 150 km por hora sin que les importe su vida y la de sus familias y por supuesto mucho menos la de quienes tienen la desgracia de pasar cerca.



























