Estas líneas son para agradecer y resaltar la actividad de un grupo de gente maravillosa, gente común y corriente. Yo no sabía que estaban ahí, porque no se oyen ni se los ve, hasta el día en el cual un ser querido llega a sus manos. Estoy hablando de los médicos y enfermeras/os de terapia intensiva e intermedia del policlínico Pami II. El 6 de febrero entró mi madre en paro respiratorio, con riesgo de vida. Hoy, un mes después, mi madre está a punto de pasar a la sala general y se debe primero a Dios y en un gran segundo lugar a los médicos y enfermeras/os. Un grupo de seres humanos fuera de lo común. Gracias por la dedicación, el esfuerzo, la pasión, el empeño y la garra que tienen. Por favor no cambien, no es en vano todo lo que están haciendo. Muchos abuelos y abuelas hoy están con vida y con sus seres queridos gracias a lo que ustedes han hecho para que ellos vivan. Nuevamente gracias a todos.



























