Central ganó un partido chivísimo. Inolvidable. De esos que se recordarán con el paso de los años. Porque comenzó perdiendo en lo que fue una verdadera batalla futbolística. Racing lo había llevado al barro de la lucha y hasta le sacó ventaja. Pero luego el equipo de Jorge Almirón mostró de la buena madera que está hecho y con fútbol, garra, corazón y goles dio vuelta la historia y se metió en la semifinal del Apertura. Aplausos para Central.
Con los goles del Gato Ávila y Enzo Copetti armó un carnaval extraordinario en Arroyito y el sueño del título está cada vez más cerca. Venció 2 a 1 a Racing y ahora espera por el vencedor de River y Gimnasia para saber su rival de la semifinal.
Una noche mágica donde ganó con autoridad y demolió a un Racing que terminó herido y con dos jugadores menos producto de su impotencia. Un Central que es cosa seria.
El primer tiempo fue una verdadera pelea callejera. Porque así lo quiso Racing y porque Central no encontró el revulsivo para salir de esa jaula de lucha en cada dividida. Antes del minuto, un patadón de Marcos Rojo ante Copetti anunció lo que se venía. También se atendieron mutuamente el Gato Ávila y Maravilla Martínez en un duelo aparte. Hasta Balzar Rodríguez pisó a Jeremías Ledesma cuando fue a contener en el piso. De fútbol no había nada de nada y no es una exageración.
Recién se vio algo parecido a un partido sobre los 28 minutos de la etapa inicial. Porque hubo una doble chance de gol canalla. Primero Copetti tenía para fusilar a Cambeses, pero eligió el centro atrás, la jugada siguió y fue Sández el que levantó la volea de cara al gol. La más clara de un cotejo donde los arcos eran un simple decorado.
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Gastón Ávila convirtió el gol del empate transitorio. Fue el primero de Central en el Gigante de Arroyito.
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Central no engranaba sus piezas
Central no podía dominar el juego, estaba largo en sus líneas, muy incómodo ante el partido encarajinado que proponía su rival. Di María no encontraba el espacio para lastimar, Ibarra y Pizarro no se asociaban, siendo Veliz y Copetti dos faros desconectados del resto.
Y a los 40 minutos se consumó lo inesperado para Central. Racing armó una jugada de otra dimensión. Sosa la filtró profunda a Maravilla, que la metió de primera al medio y la empujó al gol Matías Saracho.
Un premio enorme para el primer tiro al arco de la visita. Y encima, en una contra, Zaracho casi clava el segundo en un mal cierre de Pizarro. Al descanso con la mochila llena de problemas para un Canalla que nunca estuvo cómodo en la primera mitad.
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El segundo tiempo y la reacción canalla
Central salió herido a vender cara la derrota y a los cinco minutos armó una jugada por la izquierda donde combinaron los tres puntas. Di María profundo a Copetti, centro de primera y definición goleadora de Alejo Veliz de taco, pero el asistente Pablo Acevedo levantó la bandera y marcó posición adelantada. El VAR a cargo de Pablo Dóvalo, luego de cinco minutos de estudio, le dio la razón al asistente y anuló el gol.
Tras cartón, Central aceleró más. La sacó en la línea Gastón Martinera y luego un gran cabezazo de Enzo Giménez que manoteó Cambeses al córner. Pateó Di María y anticipó a todos el Gato Ávila para agitar la red, rescatar al Canalla y darle vida otra vez en los playoffs.
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Ángel Di María, el emblema de Central, lo grita con alma y vida tras el cabezazo del Gato Ávila.
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Seguían las emociones, a los 29 minutos, Maravilla Martínez le tiró un manotazo a Coronel y tras la revisión del VAR Herrera expulsó al delantero de Racing.
Empezó otro partido con once canallas contra diez de Racing. Ovando ganó de cabeza y entre Cambeses y el palo evitaron el segundo auriazul.
Central ya merecía estar en ventaja por decisión y generación de peligro. Igual tuvo un tiro Miljevic que se fue alto. Y luego Copetti erró el cabezazo. Toda la expectativa se trasladó al tiempo extra tras el 1 a 1 de los 90 minutos.
El sufrimiento del alargue y la alegría total
Al inicio del alargue, otra roja en Racing. Di Césare se tiró de atrás, tumbó a Copetti y por doble amarilla se fue expulsado. Todo a pedir de Central. Igual las energías canallas ya no eran las mismas para seguir arrinconando al rival y se consumió el primer tiempo extra.
En el complemento llegó el estallido del Gigante apenas iniciado el juego. Primero porque saltó a la cancha Marco Ruben y enseguida porque Enzo Copetti sacó un fierrazo desde la puerta del área, que hizo explotar el estadio con un alarido de gol que vale un pase a la semifinal.
Todo fue una fiesta en Arroyito, tras un partido muy chivo y el sueño del título está más vivo que nunca. Ahora está a sólo dos partidos de lograrlo.