Marco Ruben, el Gigante de Arroyito, y los hinchas, una conjunción perfecta. Y si hay un gol suyo en el medio qué decir. Sólo de esa forma se entiende la locura en ese final tenso, al que el 9 le puso gol, calma e ilusión. Si Ruben, Russo, Belloso o el hincha que fuere hubiese imaginado una situación especial para este partido sólo le hubiese modificado el resultado, pero el empate igual serviría como un cuento del Negro Fontanarrosa. Esa imagen de Ruben en cancha es algo que vuelve a tornarse habitual, cuando nadie lo imaginaba. Aquel 7 de mayo de 2022 quedó tan lejano que no había alguien que pudiera pensar que en Arroyito se iba a volver a vivir lo que vivió este 2 de junio de 2024. Sí, tras dos años y 26 días el goleador histórico y máximo ídolo del pueblo canalla apareció con los cortos puestos y la 9 en la espalda (fue guardada especialmente, incluso antes de presentar la lista de buena fe para la Copa Libertadores) para protagonizar el primero de varios capítulos (nadie sabe por cuánto tiempo más) en esta relación de amor eterno. Es que sólo a partir del amor, el cariño y el respeto se puede entender esta simbiosis entre la gente de Central y su gran ídolo, el nuevamente futbolista canalla, con el club de sus amores. A 48 horas de ser presentado oficialmente como refuerzo y algunas horas menos de ser habilitado, Ruben quedó a disposición de Miguel Ángel Russo y en un abrir y cerrar de ojos jugó su primer partido tras el regreso. A los 22’ del segundo tiempo el DT canalla miró hacia su derecha, llamó a Ruben (también a Lautaro Giaccone) y en cuestión de segundos el momento más esperado de la tarde. Ovación gigante hacia un futbolista que ya consiguió demasiado en su club, pero quiere algo más.



























