“La tentación de mirar sólo la coyuntura es un ejercicio que la política económica argentina debería erradicar, el país requiere planificar, cambiar la mirada con sentido estratégico”, dijo el economista, docente universitario y titular del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate), Sergio Arelovich. En ese sentido, consideró importante abrir la discusión de una renta básica universal y de una reforma impositiva que incluya modificaciones en el impuesto a las ganancias y bienes personales.
El economista señaló que 2021 mostró una mejora respecto de los “pésimos números” de los dos años previos. Esa es la plataforma sobre la cual Argentina transitará el año próximo, “sabiendo que el gobierno nacional partió de un presupuesto que no incluye ningún pago de vencimiento de capital del FMI”. En rigor, subrayó, “está claro que 2022 no resiste el pago de un solo centavo de cuota de capital del préstamo original”.
_¿Qué balance hacés de 2021 y cuáles son las perspectivas para el año próximo?
_El 2021 tuvo algún punto de mejora respecto del pésimo 2020 y el algo menos pésimo 2019. Esto se ve en un conjunto de parámetros económicos, como la actividad industrial, el crecimiento del PBI, la consolidación de la recaudación nacional y subnacional, que es termómetro del ritmo de economía. Hubo mejoras en el mercado de trabajo, incremento del empleo. Hay niveles parecidos a momentos previos a 2019 en algunas ramas de actividad. Pero se nota que hay una pérdida de la dinámica de la creación de trabajo en el sector privado asalariado. Se consolida la curva exponencial de trabajo independiente, como monotributo. Estas cosas hay que meterlas en la licuadora, para ver lo que va a ser 2022 y sabiendo que el gobierno partió de la base que en este presupuesto no está incluido ningún pago de vencimiento de capital del FMI.
_¿O sea que es inevitable que haya un acuerdo con el FMI?
_ Puede o no haber acuerdo y éste puede producirse dentro de un año. Lo que es claro es que 2022 no resiste el pago de un solo centavo de cuota de capital del préstamo original del FMI. Y por otro lado, hay que ver que las previsiones que aparecen en el presupuesto, si bien obedecen a las expectativas del gobierno, para alcanzarlas se requiere de lo que haga o deje de hacer el sector privado local y además están sujetas a las condiciones en las que funciona el mercado internacional.
_¿Qué desafíos presenta el contexto internacional?
_Nadie puede afirmar que se trata de una tendencia a largo plazo pero desde hace un tiempo relativamente breve, de 2017 en adelante, ha perdido dinámica el comercio exterior, en comparación con lo que fue la larga marcha desde 1948 en adelante. En ese largo período vimos que el ritmo de crecimiento de las exportaciones a nivel mundial siempre fue tendencialmente superior a los crecimientos de los PBI. Esto perdió dinámica por un conjunto de circunstancias, una fue la crisis de 2008, de la cual los países centrales no salieron totalmente. Pero la otra es el cambio de estrategia de China, no solamente el ingreso en la OMC en 2001 sino respecto de su estrategia de relacionamiento con la economía mundial y regional. Hoy la puerta de entrada a China es Vietnam y hay que tenerlo muy claro. Y esa es la razón por la cual Argentina entre otras cosas expandió el comercio internacional de productos primarios o elaborados con fuente primaria, que explican el crecimiento exponencial de las ventas vía Vietnam o al resto de la zona.
_La Reserva Federal dejó abierta la posibilidad de aumentar tasa de interés ¿Esta recuperación heterogénea de economías mundiales se puede frenar y eso puede afectar a la Argentina?
_No se sabe qué puede pasar. Se puede mirar el pasado reciente en que este escenario se planteó y generó los siguientes fenómenos: por un lado Estados Unidos disputa la captación de los recursos liquidos con el resto del mundo, lo que implica una seca para el resto de las plazas y en la periferia capitalista implica un elemento adicional de restricción en cuanto a administración de divisas. Con lo cual no se sabe la magnitud, pero sin dudas va a tener un efecto. Pero además hay que mirar esto en dimensiones relativas, es decir, cuál es la tasa de interés de hoy y cuál es la de las expectativas. En algunos casos es multiplicarla por cinco. Eso no es menor y por eso hay que prestarle atención, porque esto en el primer mundo tiene enormes incidencias respecto de la disputa monetaria.
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_¿Todo esto representará para Argentina que el 2022 sea un año más complicado en términos de actividad económica?
_La Argentina sigue dependiendo de lo que ocurra con su mercado interior, como la mayoría de los países de desarrollo medio. Lo que explica la dinámica de su producto bruto es el tamaño del mercado interno. En Argentina es más o menos un 78%. Pero el mercado externo provee divisas y está la pelea por algo que conocemos como la falta de liquidación en tiempo y forma de las divisas. El cuestionamiento que hace Afip respecto del dibujo de los precios de transferencia. Agrego un caso concreto. Molinos Agro, que pertenece a Perez Companc, hace tres años creó una off shore en Montevideo Ahora, el 99% de lo que exporta Molinos Agro es con destino a Uruguay. Y esto está permitido porque no está prohibido y lo hacen todas las compañías. Eso permite dibujar el monto declarado de ventas al exterior. E implica una porosidad enorme de pérdida de divisas. El gobierno actual no se ha planteó avanzar sobre esta materia. Pero en realidad la fuente de salida de divisas que representa el comercio exterior no declarado o subdeclarado como consecuencia de esto es enorme. Señalo esto porque es una de las tres empresas interesadas en quedarse con Vicentin. Y resulta que practican lo mismo que practicaba Vicentin y vienen a ser los salvadores, para repetir en otra escala lo mismo.
_¿Qué temas debería empezar a debatir a futuro la Argentina?
_Lo que requiere Argentina es planificar. No es una mala palabra. Hay que mirar los logros que ha hecho China. Cambiar la mirada, lo cual reconozco resulta extremadamente difícil en el marco político actual. Hay una cuestión que está adquiriendo mucha fuerza en Europa y hay lugar para pensarlo como una alternativa, que es la renta básica universal. En base al conjunto de programas que creó el gobierno nacional para atender los sectores más vulnerados, estaríamos en condiciones de revisarlos y crear una nueva figura como es el derecho reconocido para que cualquier ciudadano/a tenga un ingreso o la facilidad para acceder a un conjunto de servicios y bienes que permita resolver lo que se defina como canasta de pobreza. Y esto no resulta imposible sobre todo a partir de la magnitud de los programas existentes. Pero se necesitan fuentes de financiamiento y para eso hay que molestar a alguien, que son los que más ganan y los que más tienen. Por eso creo que hay que rediscutir el impuesto a las ganancias y el impuesto a los bienes personales. Sobre este último hace 8 o 9 años que alrededor de 1 millón de personas presenta la declaración jurada, siendo que están obligados a presentarla yo estimo unas 4 millones. Sobre ese millón que presenta declaraciones están obligadas a pagar la mitad. Si uno fragmenta y recorta el 1% de los declarantes, el 80% lo tiene en el extranjero y un 70% de eso, es efectivo o títulos. Esto es la fuga declarada. ¿Qué hacer con esto?. Yo digo que no se terminó el régimen de convertibilidad, sino que se terminó en 2001 la cotización uno a uno. Sigue reconocido el derecho de conversión, en todo caso recortada por las medidas bajo el nombre de cepo. Hay que discutir esto que hoy no se discute. Las reservas internacionales no son para que la gente se las lleve a su casa, sino que las tiene que administrar el Banco Central. Otro punto: se realizó el Relevamiento de Barrios Populares (Renabap) en todo el país. Cuando hablo de planificación estratégica es plantear que en un plazo de cinco o diez años esos barrios cambien su fisonomía totalmente (infraestructura, accesos, servicios). Eso es posible e implica dinero en pesos, no en dólares. Todo ese dinero que se inyecte amplifica la demanda. Una planificación estratégica es esto, que los barrios populares dejen de ser las villas de miseria. Se puede lograr. Es una prioridad que cambiaría la calidad de vida de las sociedades. No sólo de quien vive sino de quien no vive ahí.
PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA: Patricia Martino, Sandra Cicaré, Alvaro Torriglia.