Un elenco de primera anda por estos días en la ciudad. Se trata de Natalie Pérez, Carla Conte, Pablo Rago y Luciano Castro, protagonistas de la obra de teatro “El divorcio”. Y con un detalle no menor, la obra se estrena por primera vez en Rosario. Esta noche será la primera de dos funciones, hoy a las 21 y mañana sábado a las 22, en el teatro Broadway (San Lorenzo 1223). Con libro y dirección de Nelson Valente, la puesta sufrió idas y venidas, cambios de elenco y rumores de peleas con Leticia Brédice, quien finalmente no formará parte de la propuesta. Sin embargo, como dice Luciano Castro en esta entrevista con La Capital, le dieron para adelante porque “cuesta mucho volver al teatro después de la pandemia. Ojalá que la gente venga y que le guste la obra. Con eso ya me alcanza y me sobra”, expresó el actor, que habló también de su noviazgo con Flor Vigna. Además, agregó que se está preparando para una de las plazas fuertes del verano, en Mar del Plata.
—¿De qué va la obra “El divorcio”?
—La obra trata de dos parejas, de muchos años de amistad, que se encuentran en una cena. Supuestamente una está recuperada de una crisis terrible gracias a una terapia alternativa, que pregonan cual evangelistas. ¡Con perdón de los evangelistas! La otra pareja no está muy bien y estos amigos la quieren ayudar. Están transitando esas crisis que le pueden pasar a cualquier pareja, como cuando te molesta todo del otro. Nada que uno no vea o viva en carne propia, una típica pareja en crisis. Durante este encuentro, la otra pareja viene a instalarles un modo distinto de vida. Ante eso hay que ver las consecuencias. Las parejas somos Natalie Pérez y yo, y Pablo Rago y Carla Conte.
—¿Cómo describirías a cada pareja?
—Conte y Rago están más recuperados, más tranquilos, en especial el personaje de Rago, gracias a esta terapia no tradicional que nos quieren inculcar. Natalie y yo estamos atravesando una terrible crisis irreversible, estamos hechos dos porquerías, pero ante cualquier propuesta o en este caso terapia, que es mejor a lo que estás pasando, aceptás jugar el juego. Pensamos que podría funcionar, y ahí entran a jugar un montón de factores. Pero aclaremos: ante todo es una comedia. En la obra se cuentan un par de miserias lindas, lo que no sale en los diarios como las parejas ideales. Todo está contado con humor. La comedia entra porque tiene que ver con la vida misma: en esas cosas incómodas o vergonzosas uno tiende a hacer un chiste para zafar del mal momento. Es una historia de amigos, que se juntan y cuentan sobre el momento que están atravesando. Ambas parejas están en un momento distinto, pero Conte y Rago instalan algo... ¡Más no puedo contar! Ellos activan algo que después se tiene que desactivar.
—Entonces, ¿no es una obra sobre el amor o el dolor de la separación?
—No, va a la comedia derecho. Hay pocos momentos que tienen que ver con el realismo absoluto. La obra va al absurdo de “pareja en crisis” y al absurdo de “pareja que está bien”. Y eso se transforma en un gran quilombo. Es para sentarse y pasarla bien. Además, Nelson Valente la escribió basada en textos reales, de gente que ha dicho esas cosas, ha contado esas miserias, cosas que le pueden pasar a cualquiera, no son situaciones complejas o de psicoanálisis. Es una obra bien argentina, una terrible comedia. El chiste sale rápido, textual, y juega la incomodidad y la explosión en el momento. La obra se llama “El divorcio”, no “Corramos de la mano juntos”. Tiene crudeza, para vernos reflejados, pero con humor. Valente escribe por y para la gente. Es una obra bien de acá, no fuimos a comprar los derechos a ningún lado, y esa es una ventaja. Y no es que me haga el patriota, ni en pedo, sólo digo que el texto es mucho más palpable, más comprensible que cuando lo tuviste que adaptar de otro idioma. Y estoy seguro de que va a ser una de las mejores temporadas, porque a la gente no le da para vacacionar afuera con la economía actual. Los centros turísticos nacionales van a explotar, y esto es una gran posibilidad para todos nosotros los artistas. Más allá de todo lo que le ponemos, es un negocio también, y está bueno porque tenemos una gran comedia, con un gran elenco y un gran autor.
—Hablando del elenco, ¿solucionaron los problemas de la salida de Leticia Brédice?
—Cada actor tiene su método y es respetable, pero a la hora de laburar tenés que estar en sintonía, todos tenemos que llegar al mismo lugar. Y el trabajo se hace hablando más que actuando, en especial sobre el método de actuación y de trabajo. Pueden ser distintos, pero veamos cómo llegamos al mismo punto. Y eso se hace conversando y laburando juntos, no es tan simple la actuación pero tampoco es tan compleja. Actuar es jugar y es salir y hacer lo que sentís, pero hay que respetar la metodología de cada colega, porque tenés que saber acompañar. Si bien no hay verticalismos, la cabeza de todo es Valente. Todos opinamos y eso hace que sea todo más homogéneo y más genuina la obra.
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Luciano Castro apuesta por el teatro.
—¿Qué podés decir de cada uno de tus compañeros de elenco?
—Natalie es fundamental. Está en un momento crucial de su carrera, ¡es increíble, una hermosa! Le queda perfecto esto, y le pasan cosas que a cualquier mujer le pueden pasar. Carla es una genia, fue la última que se incorporó, ella hizo comedia con mucha gente grosa como Suar o Francella. Tiene mucha formación de comedia. No sé cómo hace la Conte, con sus hijos y sus otros laburos. ¡Hace de todo! Y Natalie es hermoso lo que hace. Es súper prolija, de un nivel altísimo. Yo que me la paso boludeando... Menos mal que está ella porque sino... Aparte siempre te redobla la apuesta, es como trabajar con la Peterson. De Rago qué puedo decir... Qué puedo hablar yo más que agradecerle. Todos los días le digo: “Gracias Pablo”. Es uno de los mejores actores del país y es parte del elenco. Estoy agradecido con él. Por ejemplo, estamos ensayando y sugiere algo en particular. Y cuando te das cuenta, te solucionó una escena entera con tres cosas. Todo eso es Rago. Es un groso.
—¿Por qué eligen hacer el pre-estreno en Rosario?
—Elegimos Rosario porque es una de esas cuatro plazas que son bien teatreras. Porque son públicos que no aplauden o van al teatro sólo porque el actor está en televisión. Son plazas cerradas, no te dan el aplauso así nomás. Es una ciudad donde no se llena la sala porque seas más famoso o menos famoso. Y todo esto es para llegar afilados a Mar del Plata. El 26 de diciembre estrenamos en Mardel, y después la idea es quedarnos en calle Corrientes. Mardel es la plaza más fuerte del verano, de ahí se abren un montón de puertas y todos tenemos muchas ganas de seguir trabajando.
—En lo personal Mar del Plata es tu lugar de veraneo...
—Voy a Mardel por tradición. Tengo un grupo selecto de amigos que me cuidan, es mi lugar, me esperan con muchos privilegios para mí solo, eso me gusta.
—¿Cómo estás con Flor Vigna?
—Con Flor estamos bien, los dos trabajando muchísimo, por ende nos extrañamos un montón. Cuando todo se calme un poco, esperamos poder viajar y disfrutar de ser novios, que es lo que más nos copa. Por lo demás, estoy enfocado en “El divorcio”. Fue un laburo de más de seis meses y recién vamos a ver resultados ahora. Pienso que todo pasa por algo, los cambios de elenco, de libro. No me iba a rendir fácil, menos con Nelson que fue generosísimo conmigo. ¡Hasta con Carozo y Narizota hubiera hecho la obra! La verdad es que cuesta mucho volver al teatro después de la pandemia. Ojalá que la gente venga y que le guste. Con eso ya me alcanza y me sobra.