Ruben, así, sin tilde, tiene una vida feliz. Toca la batería en una banda de rock y vive de gira junto a su novia, la cantante Lou (gran papel de Olivia Cooke), con quien sueñan un futuro juntos mientras van de ciudad en ciudad y de escenario en escenario arriba de su motorhome. Pero una noche, después de un show de alta intensidad, como de costumbre, le sucede algo que no le hubiese deseado ni a su peor enemigo: pierde totalmente la audición. Primero piensa que es algo pasajero, que pronto todo volverá a la normalidad, pero no, nada de eso ocurre. La película de Darius Marder se mete de lleno en la desesperación de Ruben. Para eso, en una decisión tan arriesgada como efectiva, el director y coguionista junto a Abraham Marder, utiliza el recurso de la ausencia del sonido. Es ahí donde el espectador experimentará a nivel auditivo lo mismo que sufre el personaje. Ese juego sonoro, intermitente, con el sonido metálico que sugiere el título del filme, también le pegará en el pecho al que mira la película. Pero este no es el único logro de “El sonido del metal”. Porque a partir de la sordera, Ruben deberá abordar un tratamiento junto a otras personas en su misma condición. Y es allí donde comprenderá, muy a pesar suyo en principio, que aquella supuesta discapacidad es una capacidad especial. Al menos eso le hará saber su profesor Joe (enorme actuación de Paul Raci), quien por momentos será como un padre, que puede enseñar desde el amor, pero también tendrá el pulso firme para poner límites cuando sea necesario. A Ruben se le derrumba todo y nadie mejor que un actor de la talla de Riz Ahmed -recientemente nominado a mejor actor en los Globos de Oro- para expresarlo con la mirada y con todo el cuerpo. Sobre el final de la historia, Ruben hará todo lo posible para operarse y hacerse un implante coclear. ¿Será la solución a su problema? El último fotograma del filme dejará abierta una puerta para Ruben y una reflexión para la persona que vio y sintió ese sonido del metal como propio. Será momento de entender los sonidos del silencio.































