Turismo

Entre Ríos: pueblos al rescate

Los pueblos entrerrianos Faustino Parera e Irazusta, dos poblados rurales en riesgo de extinción tras la retirada del Ferrocarril Urquiza, impulsan un programa turístico de fin de semana para viajeros que gustan de la pastelería alemana y de los parajes tranquilos.

Domingo 06 de Enero de 2008

Los pueblos entrerrianos Faustino Parera e Irazusta, dos poblados rurales en riesgo de extinción tras la retirada del Ferrocarril Urquiza, impulsan un programa turístico de fin de semana para viajeros que gustan de la pastelería alemana y de los parajes tranquilos.

Dos estaciones ferroviarias que datan del 1900, platos bien criollos y dulces alemanes preparados según recetas tradicionales del Volga, charlas de mate con los lugareños, caminatas, silencio, paseos a caballo, pesca y mucha naturaleza. Así presentan los vecinos de Parera e Irazusta los atractivos turísticos de sus pueblos, dos comunidades del sur de Entre Ríos ubicados a la vera de la ruta provincial 51, entre las ciudades cabecera de Urdinarrain y Larroque.

En Parera viven 182 personas y en Irazusta, apenas pasan las 300. Son pueblos que al decir de sus habitantes, nacieron con el trazado del Ferrocarril Urquiza y empezaron a despoblarse hace 14 años, cuando el tren dejó de circular. Sin la movilidad económica que generaba el Urquiza, los colonos que cultivaban trigo y maíz, criaban aves y producían en tambos, migraron hacia otras localidades, y los pueblos pasaron a integrar la lista de 602 poblados en riesgo de extinción que hay en el país, según la Asociación Civil Recuperación Social de Pueblos que Desaparecen (Responde).

El regreso del tren

No obstante, hace cuatro años el tren volvió a transportar pasajeros dos veces a la semana -es el "Gran Capitán", que sale de la Estación Federico Lacroce, en el barrio porteño de Chacarita- y los habitantes que se quedaron, se contactaron con Responde para generar una propuesta turística y revitalizar la zona. "Lo que ofrecemos es la sencillez de nuestro pueblo, la calidez de nuestra gente y la calidad de nuestras comidas", contó la coordinadora de la oficina de Turismo de Parera, Estela Suárez.

La mujer vive en la estación del ferrocarril, una construcción que data de 1909 y es el corazón del pueblo, y es la dueña de una casa de té que montó en un vagón antiguo y donde se sirven tortas alemanas, legado de los colonos de la zona. "La estación se conserva muy bien -continuó Suárez-. Hace poco la pintaron entera, un anhelo de la gente del pueblo, y se abrió la oficina de Turismo y una biblioteca, todo con el esfuerzo de los pobladores y de la organización". En Parera hay una plaza central, un hospital, una escuela, una iglesia. El lugar tiene la estructura tradicional de los primeros pueblos que formaron los inmigrantes europeos que se instalaron en el interior del país. Hay senderos para recorrer las primeras casas y observar las aves y los árboles típicos de la zona, se organizan cabalgatas y paseos en zorra y hay un restaurante de comidas típicas, "La Carreta", donde se pueden degustar escabechados artesanales.

Hospedaje

Los servicios de hospedaje están en Irazusta, a 15 kilómetros del lugar, donde los lugareños abrieron sus casas, 10 en total, para recibir al turismo. "Pasar la noche en una casa de familia, facilita el contacto de los turistas con la gente de acá.

El intercambio es muy interesante", afirmó una de las impulsoras del proyecto turístico en Irazusta, Eufemia Korell, y agregó que los precios rondan los 30 pesos la noche, con el desayuno de campo (mermeladas, pan casero y café) incluido.

Además de complementar la oferta para los viajeros que pasan el día en Parera, el pueblo tiene una laguna donde los amantes de este deporte pueden despuntar el vicio y así pescar.

Allí hay confortables sanitarios y duchas y también asadores para poder degustar un rico pescado o un suculento asado.

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