Reconocida como la puerta de ingreso a Europa, renombrada como Barna entre sus
habitantes, capital de la comunidad autónoma de Catalunya, Barcelona es una ciudad poblada de
corrientes migratorias de los cuatro puntos cardinales. Forjada como meca de movimientos
artísticos, fulgor cultural e innovación arquitectónica.
Barcelona ofrece entretenimiento y promete asombro al visitante. El casco
antiguo con estrechas calles empedradas, distribuidas como un laberinto heterogéneo y desacomodado.
Una amplia variedad de bares, bebidas tradicionales como el café con hielo, un chupito ó una
clarita como le llaman a la mezcla de cerveza con limón, hacen amena y afable la recorrida.
La Rambla, un paseo céntrico, destacado y maravilloso por el gran número de
visitantes. Como bien lo retratan algunos posters que se ofrecen a la venta, este paseo es una
jungla que conjuga historia, cultura y comercio. Una gran avenida que se extiende desde la plaza
Catalunya, centro neurálgico donde confluyen las importantes líneas de transporte, hasta el
monumento a Cristóbal Colón en el puerto antiguo. Al transitarla se abren paso pintorescas
florerías, pintores que exhiben sus obras y venta de animales exóticos.
Una variada cantidad de artistas caracterizando como estatuas a diferentes
personajes famosos, petrificados a la espera de una moneda del turista para comenzar así su
actuación. Algunos comedores ofrecen sus menúes en mesas dispuestas sobre la rambla misma. Un
atractivo gastronómico muy singular es la Boquería, histórico mercado situado sobre un costado del
paseo invita al curioso paladar del turista a recorrerlo. El mercat (mercado en catalán), es un
emporio de vivos colores y sabores que encierra en su mística la idiosincrasia mediterránea. Frutas
frescas, exóticas y exhibidas prolijamente en pequeñas porciones listas para que el caminante
compre a su paso, mariscos, carnes, quesos y los tradicionales jamones españoles.
Cercano a la rambla se encuentra el barrio el Raval, antiguamente barrio chino,
paradero de los inmigrantes que recién desembarcaban. Angostas calles, edificaciones de tres o
cuatro pisos de altura con ropas colgadas en sus balcones, flores, negocios y una vida propia, por
momentos ajena a la ciudad. Al transitar sus callecitas se cuelan idiomas y sabores latinos,
africanos y orientales.
La segunda ciudad más grande de España, destacada y elegante, cuenta con museos
que plasman el paso de grandes maestros de la pintura universal como Pablo Picasso, Salvador Dalí y
Joan Miró, entre otros. La fundación Miró tiene la colección pública más completa de la obra de
Joan Miró, pinturas, esculturas, cerámicas, textiles, grabados y dibujos de todas las épocas del
artista.
Un museo atractivo es el de cera, ubicado a un costado de la Rambla, repasa los
acontecimientos más importantes de la ciudad y el mundo a través de personajes idénticos a los
reales pero trabajados en cera. Picasso, Dalí, Miró, E.T., el muñeco extraterrestre que se hizo
famoso en los años ochenta, escritores y grandes personalidades del mundo de la política.
El modernismo, la distribución de los puntos más atractivos en toda la ciudad y
no conglomerados en el centro como en la mayoría de las ciudades latinoamericanas, seduce al
turista a recorrer tramos en bicicleta. Dispuestos en diferentes puntos de la ciudad, instalados
sobre las veredas un dispositivo que contiene veinte biciletas. Introduciendo una tarjeta que se
solicita a través de la web se libera una bici lista para rodar por la ciudad. El turista puede
utilizarla y devolverla en una estación cercana a su destino, similar de donde la retiró.
El servicio está dispuesto cerca de estaciones de metro, tren, estacionamientos
públicos, su costo es por hora y los rodados son cómodos y modernos. Esta modalidad accesible y
económica para trasladarse cuenta con más de doscientas estaciones en Barcelona y es una práctica
muy utilizada en grandes ciudades europeas.
La información turística, folletos, revistas, simbolizan ésta ciudad con un
atractivo singular que merece dedicación absoluta para recorrer y descubrir, la obra del prolífero
arquitecto Antoni Gaudí. Este catalán dotado de una fuerte intuición y capacidad creativa es el
máximo representante del modernismo catalán. Plasma en su vasta obra una extraordinaria capacidad
para destacar en lo funcional el minucioso valor estético. Propulsor del trencadis, una especie de
mosaico realizado con pequeños fragmentos de cerámico unidos con argamasa, también utilizó restos
de tazas de café de loza, baldosas de cerámica, y desechos provenientes de una fábrica próxima a
Barcelona.
Distribuidos por toda la ciudad se pueden apreciar, museos, paseos y casas
particulares que le fueron encargadas a este innato hacedor de su propio estilo.
La Sagrada Familia
El proyecto del Templo expiatorio de la Sagrada Familia comenzó su construcción
en el año 1883 con un marcado estilo neogótico. La obra fue encargada a Francisco de Paula Villar y
Lozano, quien renunciaría ese mismo año por diferencias con Joan Martorell, arquitecto asesor del
librero Joseph María Bocabella, mentor de la obra. Gaudí se hizo cargo del proyecto ya comenzado,
con solo 31 años replanteó completamente el estilo y durante los 43 años restantes de su vida se
dedicó intensamente al proyecto, los últimos 15 de forma exclusiva.
Lo que se destaca a la vista desde cualquier punto de la ciudad son sus torres
cónicas circulares elevadas. La obra consta de diferentes fachadas: la del nacimiento, la pasión,
la del ábside y finalmente la principal, la de la gloria aun en construcción, será la que conduce
al ingreso de la nave. Dedicada a la gloria celestial de Jesús, representa el camino ascensional a
Dios.El proyecto terminado contará con 18 torres y la principal, dedicada a Jesúcristo, se elevará
a 170 metros.
El turista puede acceder al interior del templo y dimensionar su magnitud, los
millares de caños dispuestos en forma de andamios para los trabajos que ininterrumpidamente se
realizan, las columnas centrales, la bóveda e incluso acceder a la cima a través de ascensores
instalados en el interior de las torres.
Este proyecto fue sorteando los avatares políticos y económicos más difíciles
del país y su construcción no cesa. La culminación de ésta magnánima obra está prevista para el año
2026.
Barcelona es dinámica para recorrerla, es pasado y presente mixturado en una
transición armónica y seductora. La gran variedad para conocer se archiva en las curiosas retinas y
vuelve lentamente con el paso de los días a recordar que dejó una huella imborrable.
Una de las obras importantes del arquitecto Antoni Gaudí.
La Sagrada Familia, de marcado estilo neogótico, es un emblema de la capital
catalana.