“Uff, tuve un montón de mensajes, miles te diría, de conocidos, amigos, familiares, todos felicitándome porque habíamos ganado el partido. Era importante ganar porque el equipo se lo merecía, pero sobre todo por lo que significa el clásico en esta ciudad. Fue una alegría enorme”, soltó un Malcorra distendido en el inicio de la larga charla que mantuvo con Ovación en relación a lo que había sido la noche postriunfo y el amanecer de un domingo de entrecasa, en familia y con parrilla de por medio.
¿Podés definir tu tarde en el clásico, ponerle un título?
Creo que fue la tarde de todos. El equipo hizo un buen partido, lo planteó bien y después qué se yo, quedó un tiro libre en el que pude hacer el gol, pero me parece que el equipo estuvo bien porque nos sentimos cómodos durante todo el partido. No sé si te puedo dar un título porque fueron muchas cosas las que se hicieron bien para ganarlo.
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Malcorra junto a Guillermo Sfalcin, Hernán Giuria, Leandro Arri y Nicolás Rebagliati, integrantes del cuerpo médico.
Celina Mutti Lovera / La Capital
Pero convengamos que lo tuyo fue particular porque nadie te veía jugando y hasta me animo a decir ni en el banco. ¿Lo que pasó no fue como para un guión de película?
Sí, puede ser. Es por eso que lo que más quiero es agradecerle a los kinesiólogos y a Miguel, que es quien toma todas las decisiones. En todo momento me estuvo preguntando cómo me sentía para ver si podía estar. Uno trata de sumar desde donde puede, pero Russo fue quien manejó todo.
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¿Cómo fue eso de las dos semanas en doble turno, yendo a Arroyo a trabajar exclusivamente con los kinesiólogos?
Mirá, los médicos y kinesiólogos hicieron un trabajo espectacular porque estuvieron encima nuestro haciendo lo mejor para que con Facu (Mallo) pudiéramos jugar. Había un esfuerzo que se debía hacer y lo hicimos todos. Nosotros siempre tuvimos ganas de jugar, más en este tipo de partidos, pero fue clave lo de ellos para que lleguemos lo mejor posible. Si uno lo soñaba decía “ojalá que sea de esta manera” y salió así.
Cuando hiciste el gol fuiste derecho al banco de suplentes, ¿fuiste en busca de ellos, de los médicos y los kinesiólogos?
Sí. En realidad fui en busca de todos porque había mucha tensión, pero quería saludar a los médicos y a los kinesiólogos. Fue soñado porque pude jugar gracias a ellos.
Después del partido tiraste una frase fuerte, dijiste “tengo el sóleo desgarrado”.
Sí, tal cual, pero ojo, ya está recuperado eh, ja. De 21 días de recuperación llegué con 11 al partido y por eso el agradecimiento, porque hicieron de todo para que yo pueda jugar.
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¿En qué momento de la semana supiste o te convenciste de que ibas a poder ir al menos al banco y bancarte algunos minutos?
A medida que fueron pasando los días me di cuenta que me estaba recuperando muy bien, que cada vez sentía menos dolor, y sabía que iba a estar para jugar un rato. Después, hablando con Miguel me dijo que me cuide y que si en algún momento del partido me necesitaba que podía llegar a entrar. Lo manejamos todo con el técnico, que fue quien estuvo siempre muy presente. Era él quien iba a manejar los tiempos y decidir si podía jugar algunos minutos.
Lo nombraste varias veces a Russo, que es alguien que suele mantener la calma en todo momento. ¿Cómo fueron las charlas desde aquel partido con Independiente a este?
Miguel fue muy importante en todo este tiempo porque hablamos mucho, estuvo atento siempre a todo. Con él y los médicos fuimos llevando adelante el tema de la lesión mía, la de Facu, la de Octavio (Bianchi).
¿Qué partido estabas viendo desde el banco, un partido que se podía definir sólo por un detalle?
Desde el banco se vive con muchos nervios, pero lo que veía es que en medio de la paridad nosotros teníamos el control y que tarde o temprano íbamos a tener una chance de gol porque estábamos bien parados. Salvo algunos pelotazos no habíamos sufrido demasiado y estaba convencido de que alguna nos iba a quedar.
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¿Cuándo le hicieron la falta a Luca siempre supiste que le ibas a pegar vos?
Sí, pero estaba Maxi Lovera, que también le pega muy bien, y estaba también Coyote.
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Macho Malcorra tuvo una pegada con demasiada justeza para sortear la barrera y desairar al arquero Lucas Hoyos.
Virginia Benedetto / La Capital
¿Con Coyote tuviste que discutir un poquito, se la tuviste que pedir?
No, Coyote es muy bueno y no tiene problemas. Maxi se tenía mucha fe por afuera de la barrera, pero le dije que me deje porque yo también me tenía fe. Lo importante era hacer el gol y por suerte fue lo que pasó. Muchas veces se van afuera y otras entran, la de ayer (sábado) entró y eso es lo importante.
¿Tuviste en cuenta el gol que el Principito Sosa le había hecho a Hoyos en el partido anterior?
No, para nada. Lo único que pensé fue en tratar de que fuera gol y no pensé nada de eso. Vi dónde se paró el arquero, dónde estaba la barrera y a qué lugar podía pegarle.
¿Y en qué momento sentiste que el remate iba a ser inatajable?
Y, cuando uno le pega a la pelota en el momento se da cuenta si la agarraste bien. Apenas salió me di cuenta que al menos iba bien direccionada, pero de ahí a que entró pasó casi nada de tiempo. La verdad, fue una alegría enorme.
En Central hacer un gol en un clásico es mucho, ¿te cambia esto tu relación con el hincha para siempre, teniendo en cuenta lo que pasó antes del inicio del torneo, cuando hiciste un posteo en redes aclarando que te quedabas porque estabas cómodo?
No pasa nada, en algún momento se dijo que yo me quería ir, pero jamás tuve la intención de dejar el club. Después, el hincha es así, pero yo solo me enfoco en lo que tengo que hacer en la cancha y en hacer lo que más me gusta que es jugar y ayudar al equipo. Opiniones hay de todo tipo, pero yo estoy tranquilo.
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A Malcorra no le entra más felicidad en el cuerpo. Fue el autor del gol de la victoria en un clásico muy apretado.
Virginia Benedetto / La Capital
Más allá de que se ganó un clásico, ¿cuánto le hacía falta a este equipo volver a sumar de a tres?
Muchísimo. Nos hacía falta porque necesitábamos volver a ganar, mantener la racha de local, pero también para seguir prendido en el tema de las copas. Obvio que haber sido un clásico hace que todo tome un mayor relieve.
Siguen un poco lejos en la Copa de la Liga, pero se volvieron a meter en zona de Copa Sudamericana. ¿Ahí está el salto de calidad que dieron con estos tres puntos?
Sí, es el salto que necesitábamos para seguir prendidos y estamos incluso cerca de la Libertadores. Tenemos dos partidos de local seguidos todavía y con un poco de suerte va a ser un buen final de temporada.
¿Esta seguidilla de tres de local, en el que estaba el clásico, es “el” momento que tiene que aprovechar Central?
Sin dudas. Es el momento para seguir sumando y tratar de meternos en los primeros puestos. Ese es el gran objetivo.
El viernes ante Huracán el hincha te va a querer ver en cancha. ¿Terminaste bien, estás como para jugar?
Estoy bien. Ya pasó este partido, que era importante, pero dependerá de la decisión que tome Miguel.