Titanic

Se cumplen 109 años del día en que el Titanic salió rumbo a Nueva York

Fue el 10 de abril de 1912 cuando el buque comenzó su travesía. Tras paradas en Francia e Irlanda, iba a Nueva York cuando el 14 de abril chocó con un gran bloque de hielo.

Sábado 10 de Abril de 2021

Cuando en los astilleros de Harland & Wolff se comenzó a construir el Titanic, en 1909, nadie imaginaba cuál iba a ser el destino final del que fue considerado el barco más grande del mundo en aquel momento. Creado junto a su gemelo, el Olympic, y junto al tercero del trío, HMHS Britannic, era un transatlántico de la compañía White Star Line que fue preparado con el objetivo de trasladar a las personas de un alto poder adquisitivo y que las mismas puedan disfrutar de todas las comodidades sobre el agua.

El primer viaje de la gran novedad marítima estaba pautado para el 20 de marzo de 1912 pero su puesta a punto debió aplazarse y con ella la fecha de partida, que finalmente se estableció para el 10 de abril del mismo año. Cuando llegó el día miles de personas esperaban ansiosas el embarque, que fue pasado el mediodía desde el puerto de Southampton, Inglaterra. Se cumple un nuevo aniversario de aquel día histórico.

El trayecto finalizaría en Nueva York, pasando antes por Cherburgo, Francia, para lo que se debía pasar por el Canal de la Mancha, y Queenstown, Irlanda. No obstante, nunca pudo llegar a destino ya que el 14 de abril y en medio del océano Atlántico colisionó contra un iceberg que causó el hundimiento del mismo la madrugada del 15, tragedia en la cual sobrevivieron solo 712 personas.

Muchos de los pasajeros, que eran más de dos mil incluyendo también a la tripulación a bordo, admitieron tener una mala sensación al subirse al Titanic, lo que se supo a través de cartas que enviaban a personas que estaban en tierra. De hecho, había algunas situaciones previas que indicaban que algo podía salir mal pues, por empezar, el transatlántico tenía botes salvavidas para 1178 pasajeros, que eran un poco más de la mitad de lo que iban a bordo y un tercio de la capacidad máxima habilitada, que era de 3547 personas.

La tripulación del barco contaba con casi 900 personas entre quienes trabajan en cubierta, mecánicos y el equipo de atención que eran los encargados de los servicios a los pasajeros como cocineros, mayordomos, entre otros. Entre ellos se destacaba el capitán a cargo de la embarcación, Edward Smith, quien tenía 62 años y planeaba hacer su último viaje por alta mar a bordo del Titanic, ya que luego se retiraría para poder pasar más tiempo con su familia. A su vez, el barco contaba con una orquesta compuesta por 8 músicos, un quinteto y un trío que casi nunca tocaban juntos sino que se escuchaban distintas melodías sobre la embarcación, recordados por no dejar de tocar aún con el buque hundiéndose.

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La salida del Titanic

Los preparativos comenzaron una semana antes de que el navío fuera enviado al agua y, al llegar el día, primero ingresó la tripulación junto a Thomas Andrews, diseñador del barco, y otros que habían participado de la creación del mismo. Más tarde comenzaron a entrar los pasajeros, que fueron previamente sometidos a una revisión médica para dar cuenta que no tenían ninguna infección que ponga en riesgo la salud de otros viajeros.

Pasadas las 12 del mediodía del 10 de abril, el Titanic salió del puerto de Southampton y su primera parada fue Cherburgo, donde llegó a las 18.30 y se realizó un intercambio de pasajeros puesto que algunos bajaron en el lugar y unas 274 personas embarcaron para emprender su viaje. Se tardó alrededor de una hora y media hasta que partieron rumbo a Queenstown, Irlanda, lugar al que arribó a las 11.30 del 11 de abril, donde descendieron y ascendieron más pasajeros. En ambos puertos se cargó correspondencia para enviar a Nueva York, destino hacia el cual el barco salió a las 13.30.

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El viaje estaba siendo relativamente tranquilo, sin nada de qué preocuparse. Los pasajeros estaban disfrutando de las instalaciones, como las piscinas, los restaurantes, gimnasios y espectáculos que se brindaban a bordo. Fue el 13 de abril cuando comenzaron a llegar mensajes que relataban el avistamiento de bloques de hielo en la ruta que debía hacer el Titanic. Algunos de los recados alcanzaron a llegar antes de que el telégrafo fallara por 10 horas, sin embargo no fueron muy tenidos en cuenta por los oficiales de ese momento. Para aquel entonces el Titanic iba a 22 nudos, es decir aproximadamente 40 kilómetros por hora, puesto que la puntualidad era algo primordial para la compañía White Star y ya iban atrasados.

El día del iceberg, choque y hundimiento

Según los testimonios, para el atardecer del domingo 14 de abril las aguas estaban muy tranquilas, hecho que transmitió satisfacción en la tripulación. Así pasaron las horas hasta que empezó el suplicio. Eran alrededor de las 23.40 y estaban ubicados a unos 600 kilómetros de Terranova, cuando uno de los guardias pudo observar a lo lejos la sombra de un cuerpo dudoso frente al Titanic, debían actuar con rapidez para intentar evitar la colisión frontal. Esto último pudo evitarse, no obstante el casco del transatlántico chocó con la parte del iceberg que nadie había visto, la que estaba debajo del agua. Fue el comienzo del fin.

En ese momento el oficial William Murdoch estaba a cargo de la nave puesto que el capitán Smith había abandonado su lugar para poder descansar unas horas. Pero al notar algo extraño se levantó y se dirigió a sus compañeros para poder darles las indicaciones a seguir. Todos comenzaron a accionar pero sin saber el nivel de rotura a la que se estaba enfrentando el barco. El cuarto oficial había ido a inspeccionar una de las cubiertas donde no encontró daños, sin embargo al ir a buscar al carpintero se enteró que grandes cantidades de agua estaban entrando desde la sala de correos.

Titanic (Hundimiento 1995-2012)

Inmediatamente dieron a conocer la situación a los mandamás, entre ellos Thomas Andrews, quien dio una vuelta por el transatlántico para observar las damnificaciones. El panorama fue desalentador, puesto que lejos de traer tranquilidad, comunicó que el mismo no podría mantenerse a flote por mucho más de dos horas. Acto seguido, Smith ordenó el desalojo de los pasajeros y reparó en que era un hecho que muchos perderían la vida en aquella situación debido a la falta de botes salvavidas. No obstante, en ningún momento dejó de dirigir.

Cerca de las 0 horas del 15 de abril se dio inicio a los preparativos para desalojar el Titanic. Los botes salvavidas comenzaron a llenarse y los turnos de embarque fueron en primer lugar para mujeres y niños, quienes tienen prioridad en situaciones de amenaza. Solo después comenzaron a subir hombres. Por otro lado, primero se puso a salvo a la primera clase y luego la segunda, siendo la mayoría de quienes no lograron salvarse de tercera.

Mientras se llevaban a cabo las maniobras para el salvamento, el agua continuaba llenando el barco, que quedó partido a la mitad con la proa sumergida casi en su totalidad para las 1.30 horas en la madrugada. Fue aproximadamente una hora después que terminó hundiéndose la popa, que ya estaba en posición vertical, junto a muchos pasajeros que quedaron a la deriva en medio del océano, falleciendo algunos por ahogamiento y otros por hipotermia.

Con el Titanic también se hundió el capitán Smith, considerado hasta el día de hoy como un héroe y el más claro ejemplo de la frase que reza que “un capitán se hunde con su barco”. En su honor se levantó una estatua en Hanley, Inglaterra, su ciudad natal.

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La ayuda de los barcos aledaños

Cuando el suceso comenzaba a convertirse en tragedia, el telegrafista del Titanic comenzó a pedir ayuda a través de las radios a otro barcos, pues interfería en las transmisiones de ellos debido a la magnitud del transatlántico. Sin embargo, solo uno fue capaz de percatarse de la emergencia, el RMS Carpathia, que tenía al menos 4 horas de viaje hasta llegar al lugar del desastre. Muchos buques cercanos habían apagado sus radios porque el Titanic previamente comenzó a transmitir telegramas después de haber arreglado su aparato, los cuales interrumpían a los barcos, por lo que no respondieron al pedido de auxilio.

No obstante, el Carpathia no era el barco más cercano, sino que era el SS Californian que estaba al mando de Stanley Lord a 20 millas de distancia. De hecho, tenía al Titanic a la vista pero tenía el telégrafo apagado y había preferido obviar las señales luminosas que enviaba el Titanic por un altercado que había ocurrido entre el capitán y el telegrafista del gran buque que se estaba hundiendo 10 minutos antes. Lord fue condenado socialmente por tal acción.

Finalmente, el Carpathia arribó al lugar a las 4 de la mañana y pudo rescatar a 706 personas, de las cuales una falleció, además de cargar 13 lanchas salvavidas que estaban a la deriva. Más tarde llegó el Californian para barrer la zona en busca de sobrevivientes.

Expresiones culturales relacionadas al Titanic

Años después del hundimiento, fueron encontrándose poco a poco restos del barco y pertenencias de quienes estaban a bordo del mismo. El 1 de septiembre de 1985, en una expedición, se halló una parte de la estructura a 3821 metros de profundidad. Más tarde fueron 7 las expediciones que se realizaron, en 1987, 1993, 1994, 1996, 1998, 2000 y 2004 de la mano de RMS Titanic Inc y recuperaron mas de 5500 artefactos perdidos. Muchas fueron llevadas al museo Titanic Belfast, en Irlanda.

En lo que respecta a piezas audiovisuales, hubo muchas películas entre ellas de cine mudo que se produjeron inmediatamente luego del suceso, como por ejemplo Salvada en el Titanic, que cuenta con la participación de una sobreviviente interpretándose a sí misma. De todas formas, la más famosa es la producción realizada por James Cameron en 1997, que fue protagonizada por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet. La misma ganó 11 premios Óscars y llegó a ser la películas más taquillera de la historia hasta 2010 cuando Avatar le sacó el puesto. En 2019 quedó tercera puesto tras el estreno de End Game.

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A su vez, existe una película llamada La última noche del Titanic, que fue estrenada en 1958 y es considerada “la más fiel a la historia real”. También se hicieron documentales, como Titánica, estrenada en IMAX en 1995 y con una duración de 95 minutos que cuenta con testimonios de 2 sobrevivientes. Además, James Cameron dirigió Misterios del Titanic en 2001.

Tras el hecho, considerado “uno de los peores desastres marítimos en tiempos de paz”, surgieron distintos proyectos para mantener viva la memoria de aquellos que habían perdido la vida en la tragedia, además de no olvidar lo que sucedió aquel día, como películas, museos y estatuas. Sin embargo, muchos años antes aún de que se haya construido el Titanic, se escribió una historia similar.

El escritor estadounidense Morgan Robertson publicó en el año 1898 una novela llamada El naufragio del Titán. La misma relata la historia de un gran buque en el que viajaban personas adineradas y una noche de abril el navío choca contra un iceberg generando su hundimiento. Cuando sucedió lo del Titanic muchos revivieron esta historia e hicieron foco en la casualidad, sin embargo, algunas personas creen que fue una predicción.

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