Una tercera estación de servicios se sumó a la lista de establecimientos de ese rubro que fueron atacados a balazos en las últimas 24 horas en el departamento Rosario. Esta ocasión, el surtidor baleado se encuentra ubicado en Cervantes al 100 bis de Villa Gobernador Gálvez.
Según trascendió, los disparos habrían sido efectuados desde una moto en la que iban dos personas. El ataque no causó heridos. Los proyectiles impactaron en un automóvil Renault 18 que estaba estacionado en el lugar y en la vidriera del mini shop.
La policía levantó en el lugar vainas de calibre 380. A ese episodio, que se registró en las primeras horas de este jueves, se suman otros dos atentados con idéntico modus operandi que sucedieron entre martes y miércoles.
En orden cronológico, la primera balacera ocurrió en Rosario en la noche del martes, en un expendedor de combustible de San Martín y Saavedra. Allí también, dos hombres en moto pasaron a toda velocidad y abrieron fuego contra las instalaciones.
El segundo hecho se registró en la noche del miércoles, en la estación de GNC ubicada en Mendoza y Circunvalación. Tampoco se registraron heridos. Mientras la policía trata de dilucidar esos casos, trascendió que los responsables de esos comercios no recibieron amenazas ni extorsiones.
Desde el Sindicato de Obreros de Estaciones de Servicios, Garages, Playas y Lavaderos Automáticos descartaron que estos episodios estén relacionados con alguna disputa interna en ese gremio, donde están previstas elecciones de autoridades. "Nunca resolvimos nuestras dificultades de esta manera. El proceso eleccionario se desarrolla de manera normal", aseguró este jueves Ismael Marcon, secretario general de la entidad.
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En declaraciones a LT8, Marcón contó que este martes mantuvieron una reunión con autoridades municipales y provinciales para expresarles la preocupación del sector por la gran cantidad de hechos de robos que sufren.
"Pero ahora apareció esto", se angustió el dirigente, quien conjeturó que los ataques a balazos "persiguen un fin intimidatorio, porque no hay extorsión, pedido de dinero ni llamados previos. Y están logrando su objetivo: la gente está atemorizada, los estacioneros no quieren hablar, los operadores están muy preocupados, e incluso dos o tres de ellos fueron seguidos por automóviles al salir de trabajar".