Dos hijos del fundador de la banda de Los Monos, “Tartita” y “Chanchón” Cantero, fueron condenados a 6 años y 4 meses de prisión por amenazar desde la cárcel de Piñero a una mujer a quien le advirtieron que la iban a matar si no entregaba su casa de la zona sur. Los dos contaban con condenas previas por homicidios y por eso las penas se unificaron en más de 20 años de cárcel. Por intervenir en uno de los aprietes como portavoces de los hermanos presos, un hombre y una mujer recibieron penas más bajas como quienes se presentaron en la casa de la víctima, al inicio de la saga, para ponerla en contacto con uno de los detenidos.
Ariel Maximiliano “Chanchón” Cantero, de 25 años, y Alexis Claudio “Tartita” Cantero o Schneider (por el apellido materno de ambos), de 23, fueron condenados como coautores del delito de amenazas coactivas. Las penas se fijaron la tarde del miércoles. En una audiencia de juicio abreviado, el juez Rafael Coria homologó un acuerdo entre el fiscal de Balaceras Pablo Socca y los defensores de los cuatro acusados.
La pena de Chanchón, quien contaba con una condena previa a 14 años, se unificó en 20 años y 4 meses y además fue declarado reincidente. La de su hermano Tartita escaló a 24 años y 4 meses porque cumple una sentencia anterior más alta, de 18 años.
Con ellos fueron sentenciados Marcelo Daniel D’Angelo, de 38 años, también como coautor de las amenazas, y Carolina Vanesa López, de 35, como partícipe secundaria. El primero fue declarado reincidente por segunda vez y recibió 5 años y medio de condena. La mujer fue condenada a 3 años de ejecución condicional, con la prohibición de acercarse a las víctimas. En su caso se tuvo en cuenta la falta de antecedentes penales. Respecto al resto, las penas se apartaron del mínimo ante “la gravedad de los hechos”.
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Al definir los montos de condena, según se expresa en el abreviado, se contempló que los hermanos Cantero cuentan con distintos antecedentes y al momento de cometer estos delitos cumplían condenas en prisión. “En este contexto, considero particularmente más reprochable que insistan en continuar su carrera delictiva y máxime participando en un hecho tan grave como el aquí ventilado, debiendo en consecuencia imponerse una pena elevada y un tratamiento penitenciario más estricto”, planteó el fiscal Socca en el acuerdo.
Las amenazas se iniciaron cuando la dueña de una casa de Garibaldi al 3400 recibió la visita de una pareja que se movía en una moto Honda Wave blanca, el 19 de enero de 2021 al mediodía. Le dijeron que llegaban de parte de Chanchón y que debía retirarse de la casa en cinco minutos. Como ella se negó, D’Angelo llamó por teléfono a Chanchón con su celular y lo puso al habla: “Soy Chanchón, mano derecha de los Cantero. Mirá, loca, te estoy hablando por las buenas. Te doy un departamento para que te vayas con tus hijos a una casa en calle Brasil y México hasta que te acomodes y compres una casa en la villa o atenete a las consecuencias. Si no lo querés entender se va a armar una masacre”.
Como la mujer había llamado a la policía, en ese momento llegó un patrullero de la Brigada de Orden Urbano. Chanchón, que estaba detenido en la cárcel de Piñero, al enterarse de la llegada de los efectivos prosiguió con las amenazas: “No denuncies porque se va a armar la podrida. Si los detienen a ellos la que la va a pasar mal sos vos”. En ese momento D’Angelo y López fueron detenidos y les secuestraron la moto y los celulares.
Diez meses después, el 9 de noviembre, hubo un nuevo incidente. Dos hombres que no fueron identificados llegaron hasta la casa de la víctima y le dejaron un papel que de decía “contactate por el tema de la casa” y a continuación advertía: “No salgan a ningún lado porque los tenemos vigilados”. Antes de irse la golpearon en la cabeza.
En los dos días posteriores la mujer comenzó a recibir amenazas por WhatsApp de Tartita, quien se identificó como “el hermano de Guille” (por Ariel Máximo Cantero, preso como jefe de la banda) y le dio un plazo para que abandonara la casa el 11 de noviembre. “Soy el Tartita, tienen que desalojar la casa si no quieren problemas”. Adjuntaba una foto del frente y advertía: “Si no salís ahora te mando a matar. Tantas vueltas vas a dar para entregarme la llave. Soy el hermano del Guille”.
En uno de los siete mensajes sucesivos enviados a lo largo de dos días expresó: “Me entregás la llave o te mando a hacer cualquiera y la liga tu familia”. En otro: “Saquen todo lo que tienen, que no quede nada". En el último: “Sacá todo lo que tengas porque te hago tirar todo afuera y te hago dar con toda”.
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Al denunciar las amenazas, la víctima contó que dos años y medio antes le había comprado a la casa —a cambio de otra vivienda, un auto y cien mil pesos— a una persona que vendía números en la cárcel de Coronda. Dijo que el año anterior la habían baleado varias veces. “Al año que me mudé empecé a tener problemas con amenazas o tiros”, contó.
Los dos hijos de Ariel “Viejo” Cantero, fundador de la banda de Los Monos, estaban entonces detenidos por homicidios. Chanchón fue condenado en marzo de 2020 a 14 años de prisión por el crimen del policía Cristian Ezequiel Ibarra, baleado cuando estaba a bordo de su Peugeot 308 en Larralde y Deán Funes, el 22 de julio de 2019.
Tartita, en tanto, fue condenado en marzo de 2021 a 18 años de prisión por el asesinato de Débora Natalia Fernández, una chica que participaba del programa Nueva Oportunidad, ajena a cualquier conflicto. El crimen fue orquestado en la cárcel de Piñero y se originó a raíz de una pelea entre Chanchón Cantero y un hermano de la víctima que estaba preso. En venganza, el 17 de marzo de 2020 asesinaron a la chica cuando se asomó a la puerta de su casa de Colombres al 3000 y le efectuaron al menos siete disparos.