Los familiares de una joven que fue raptada a la salida de un boliche de La Matanza, violada y finalmente muerta por estrangulamiento decidieron hacer público el caso al no obtener respuestas, dicen, ni de la policía ni de la Justicia.
La singular belleza y simpatía de Dilma Pérez González le permitía trabajar como promotora de un boliche de La Matanza donde, el 30 de octubre festejó sus 20 años con amigos.
Al salir del boliche tras el festejo, la joven fue abordada por tres sujetos, que la subieron a la fuerza a una camioneta 4x4 y la llevaron hasta una vivienda en la villa Puerta de Hierro, donde la golpearon y sometieron sexualmente.
En estado de shock, en un descuido de sus captores, Dilma logró escapar desnuda del lugar, pero, rápidamente, fue capturada nuevamente en la calle donde fue estrangulada y, finalmente, los asesinos llevaron el cuerpo a un hospital.
En diálogo con Diario Popular, Patricia Garcete, prima de Dilma, contó en detalle la principal hipótesis del femicidio, que se registró el pasado 30 de octubre, pero trasciende recien ahora porque la familia agotó todas las instancias ante la justicia y la policía sin respuestas para conseguir justicia.
“Hicimos de todo. Investigamos por nuestra cuenta, pero nadie nos prestaba atención. Hasta que concurrimos el miércoles a pedirle ayuda a María Elena Leuzzi, de la Asociación Víctimas de Violación”.
“De golpe, en 24 horas, empezaron a llamar los comisarios y desde la fiscalía. Fueron al barrio para pedirle a los testigos que vayan a declarar. Y hasta detuvieron a tres personas. Aseguran que son los responsables del crimen. Pero nosotros vamos a esperar, porque no queremos perejiles”, dijo.
Dilma trabajaba como promotora en el boliche La Maja de la localidad de Gregorio de Laferrere.
“Estaba contenta con eso, tenía muchos amigos, y había decidido pasar su cumple de 20 ahí adentro. Fue con amigos, pero como solamente dejan entrar a personas bien vestidas los chicos se quedaron afuera porque estaban de zapatillas. Pero le dijeron que entrara igual con otra amiga y ellos se fueron a un pool de la zona a esperarla”, contó Patricia.
Lo cierto es que Dilma jamás regresó con sus amigos. Hasta ayer la familia no había podido tener acceso a los videos de las cámaras de seguridad, y la investigación estuvo completamente estancada.
AVIVI denunció que los familiares de la joven atravesaron situaciones escandalosas, como un pedido de coima para tener acceso a los detalles de la autopsia.
“El fiscal Claudio Giliberti nos dijo que se iba de vacaciones y volvía en diciembre. Una locura. Nosotros empezamos a buscar información por nuestra cuenta. Fuimos al boliche, hablamos con testigos, con la gente del hospital Paroissien y en la villa Puerta de Hierro. Fuimos armando la secuencia de lo que había pasado con Dilma. Sabíamos que la habían raptado, violado y asesinado”, dijo Patricia.
La familia se enteró ayer que el examen forense al cadáver de la joven reveló que había sido violada y los peritos hallaron tres muestras de semen distintas. También que la víctima había sido brutalmente golpeada y estrangulada.
La primera versión sostenía que tres jóvenes que pasaban por la zona de la villa Puerta de Hierro, en la avenida Crovara al 5600, observaron a una chica desnuda en la calle tomándose del cuello, por lo que la socorrieron y trasladaron hasta el hospital, donde llegó ya fallecida. “Nos costó mucho que en el hospital nos dijeran eso, pero en el informe consta que llegó óbito, es decir ya fallecida”.
“Lo que no entendemos es por qué dejaron ir a las personas que la llevaron. Ahora nos informaron que hicieron un operativo y están detenidos estos tres muchachos, que tienen 20, 21 y 25 años”.
“No sabemos sin son los verdaderos asesinos y violadores. Igual, están las pruebas de semen para comparar”, dijo Patricia.
De acuerdo a la información que la familia recibió, hay un video donde se observa a Dilma salir del boliche a las 6.15 de la mañana, y allí es abordada por jóvenes que la llevan hasta la camioneta.
“Nos dijeron que Dilma fue golpeada y violada por tres personas. Pero se escapó desnuda, y que la recapturaron. Luego la mataron y la dejaron en el hospital. Hay cosas que no cierran. Nosotros queremos la verdad. Y justicia”.
“Ma, más tarde voy”, decía un mensaje de texto que entró al teléfono celular de María Magdalena, la madre de Dilma, a las 8.20 de la mañana el día del crimen.
La mujer había mandado previamente varios mensajes de texto y realizado insistentes llamados a su hija, muy preocupada porque no tenía noticias suyas. Pero el equipo estaba apagado. Ese mensaje que ingresó no fue realizado desde el aparato de la víctima, sino de otro celular.
“Está claro que la obligaron a mandar ese mensaje. Pero ella nunca ponía ma, sino que usaba mami . No era ella. O quiso dar una señal. La Justicia nunca nos pidió el número que salió en el teléfono de Magdalena, ni averiguaron de dónde salió la llamada”, dijo finalmente Patricia.