Ocho días atrás, a las 8 de la mañana del sábado, un vecino que circulaba en bicicleta por un sendero cercano a la Circunvalación se topó con dos cuerpos fusilados en las inmediaciones del centro de adopción del Instituto Municipal de Salud Animal (Imusa) de la zona noroeste. Eran un hombre y una mujer cubiertos por trozos de frazadas, un nilón grande, una alfombra de auto y un tanto escondidos en un yuyal. El tenia dos balazos: uno en la nuca y otro en el pecho. Ella, 33 orificios de bala por todo el cuerpo. Como no tenían identificación alguna hubo que esperar un día para saber que se trataba de Luis Ricardo Sequeira, de 38 años y domiciliado cerca de Vía Honda, y Nerina Yanet Guzmán, de 24 y vecina de Bella Vista Oeste.
En una ciudad donde los vecinos se acostumbraron a escuchar en las noticias que alguna persona fue asesinada, la información de otro doble crimen fue rápidamente consumida y eclipsada por el asesinato siguiente. Ese fin de semana hubo media docena de homicidios en menos de 72 horas en Rosario, una ciudad que registra 225 crímenes en 208 hechos en lo que va del año.
Refugiados
A cuenta gotas pudo saberse que los últimos días en la vida de Sequeira y Guzmán los encontró viviendo, desde principios de noviembre, en un histórico y reconocido hotel de Eva Perón al 6300. Horas después del crimen el lugar fue requisado y se encontraron pocos elementos de interés como ropa y un celular sin chip. También se mencionó una balanza de precisión, pero en lo documentación oficial no aparece consignada.
“Todo el mes de noviembre estuvieron refugiados en «el Belgranito». De ahí salieron la noche anterior a que los encontraran ejecutados. Cuando la policía allanó el hotel, ya habían sacado las pertenencias porque necesitaban la habitación. habían movido las cosas. La pareja tenía que dejar el cuarto”, explicó una fuente allegada a la pesquisa.
Mientras tanto, en el barrio de Nerina se escucharon tres frases que enmarcaron la situación: “Esto es todo por falopa”; “el Gordo no es del barrio. Apareció hace como un mes, en moto, pero el tipo no es de acá”; “el padre de la piba es un laburante, pero viste cómo es”.
Reconstrucción
Con ambos cuerpos sobre la mesa de autopsia de acero inoxidable, los investigadores liderados por el fiscal Gastón Avila comenzaron la reconstrucción de una película cuyo guión comenzó por el final. Identificar los cuerpos permitió saber que ambas víctimas tenían prontuario abierto.
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Nerina Yanet Guzmán, la ultima foto que posteó en Facebook el pasado 1º de noviembre.
Foto: Facebook.
Los antecedentes de Guzmán, que tenía un hijo, comenzaban en noviembre de 2015 con un robo calificado y terminaban con hurto y tentativa de robo de cables de una fabrica de Presidente Perón al 5600. En agosto de 2017 fue condenada a tres años de prisión de ejecución condicional por lo que fue su primer delito acreditado: un robo calificado de que participó el 25 de noviembre de 2015 a las 4.30 de la madrugada en la estación de servicio de Ovidio Lagos y bulevar Seguí. Según la acusación formulada entonces Guzmán acompañó a un hombre armado que asaltó el minimercado. La mujer estuvo detenida entre 2018 y 2019, en algún momento por la tenencia ilegal de un arma.
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Sequeira, por su parte, tenía anotaciones en su prontuario desde 2013. Una por amenazas y otra por infracción a la ley de drogas, de este año. Una versión no confirmada indicaría que había estado privado de su libertad hasta hace pocas semanas. Tenía un hijo.
¿Qué pasó?
¿Qué pasó una vez que la pareja dejó «El Belgranito»? ¿Alguien los convocó? ¿Estuvieron en una fiesta? ¿Guzmán era el centro del potencial conflicto que terminó en muerte? ¿La mujer tiene una ex pareja privada de la libertad? Preguntas que aún son parte de la parte más hermética de la investigación judicial. Las víctimas no tenían identificación, dinero ni celulares. ¿Quién ordenó el asesinato y por qué? son las preguntas que dominan la escena.
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Foto: Facebook.
La pareja dejó el hotel la noche del viernes y nada se supo de ellos hasta que a las 8 de la mañana del sábado fueron vistos por un vecino que pasaba en bicicleta y sólo pudo aportar un dato concreto: a la 1 de la mañana de ese mismo día, no estaban. Por eso se infiere que fueron arrojados en el predio entre la 1 y las 8. No fue menor el detalle de que Sequeira hubiera sufrido dos heridas y Guzmán 33.
“Hay dos chances —aventuró un investigador un par de horas después del doble crimen—. La mujer fue asesinada delante del hombre para mostrarle algo antes de ejecutarlo; o bien que se ensañaron con ella y él era un cabo suelto para descartar”.