José Conrado Vallejos, el hombre de 42 años que el domingo pasado recibió dos
balazos en la vereda de su casa de Liniers al 4200, murió como consecuencia de las graves heridas
que recibió, una de ellas en la nuca. Su muerte elevó a tres el número de víctimas fatales producto
del pandemónium de disparos que se desató al finalizar un cumpleaños familiar en el barrio
Triángulo y Moderno.
“Estamos destruidos, sobre todo mi mamá. Ahora tenemos que ver
cómo seguimos adelante”, contó ayer Adriana, hija de José y hermana de Mauro Vallejos, de 18
años, dos de las víctimas del triple crimen. El restante fue Paulo Herrera, de 32 años, cuñado de
Mauro. Los hombres fueron acribillados a balazos como respuesta a una pelea previa cuyo origen y
motivación son poco claros para los investigadores.
“El lunes vamos a ir a declarar a Tribunales junto a mi mamá
—Marta, de 39 años— y mis hermanos Eduardo y Fernanda. Queremos hablar con el juez.
Queremos que esto se investigue y que haya justicia”, indicó Adriana, de 23 años, la mayor de
cuatro hermanos. En la causa hay cinco imputados por el triple homicidio que se abstuvieron de
declarar ante el juez Juan Carlos Vienna (ver aparte).
Desde un primer momento la familia de las víctimas identificó por el
apodo al hombre que encabezaba a los agresores, quienes llegaron en un auto y dos motos hasta la
casa de Liniers al 4200. José Vallejos murió el miércoles por la noche en el Hospital de
Emergencias y el viernes por la tarde fue sepultado en el cementerio de Ibarlucea, junto a la tumba
de su hijo Mauro. Su familia, como ya había sucedido en el caso del muchacho de 18 años, decidió
donar los órganos de José.































