Policiales

Murió un preso que se electrocutó en la cárcel de Riccheri y Zeballos

Tenía 33 años y sufrió una descarga al querer enchufar un ventilador. Cumplía 13 años de condena por una saga de robos que vencía en 2019

Viernes 02 de Febrero de 2018

Un hombre de 33 años que se encontraba detenido en la Unidad Penitenciaria Nº 3 de Riccheri y Zeballos murió ayer en su celda tras sufrir una descarga eléctrica. Según los escasos datos oficiales, Mariano Sebastián Delgado se electrocutó en circunstancias "que se investigan" y fue trasladado de inmediato al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) donde falleció una hora después de haber ingresado. El interno cumplía una condena de 13 años por causas de robos reiterados que finalizaba en abril de 2019.

Desde el Servicio Penitenciario provincial se dijo que pasado el mediodía del miércoles, y mientras los pabellones permanecían abiertos, los reclusos llevaron a Delgado hasta la puerta de ingreso a los patios para reclamar a los agentes penitenciarios que lo atendieran ya que estaba "totalmente descompensado", según indicaron fuentes oficiales. En ese sentido, los primeros indicios señalan que la causa de muerte habría sido una electrocución accidental provocada por una mala instalación eléctrica dentro de la celda en la cual se encontraba y donde no se hallaron signos de violencia aparente.

Al llegar a la guardia del penal para su atención, a Delgado "se le realizaron prácticas de masajes cardiopulmonar y al comprobar su estado fue derivado de urgencia al Heca. Allí también se intentaron prácticas intensas de maniobras de reanimación cardíaca pero falleció una hora después de ingresado", agregaron.

Extraoficialmente se supo que el hombre estaba descalzo en su celda cuando intentó conectar un ventilador. En ese contexto sufrió la descarga eléctrica que sería fatal. El fiscal Walter Jurado, de la Unidad Fiscal de Homicidios Culposos, ordenó la realización de la autopsia y el levantamiento de rastros en la celda además de una pericia sobre las cámaras que están en ese sector de la prisión.

Además, el Servicio Penitenciario inició una investigación interna por el fallecimiento. "Esta persona llegó descompensada a la puerta del pabellón y se le practicaron maniobras de reanimación que continuaron en el Heca", expresó la directora de Relaciones Institucionales del Servicio Penitenciario, Lucía Masneri. Para la funcionaria la hipótesis es que el interno se electrocutó tras manipular un ventilador dentro de su celda. "Hacía un mes y medio que estaba en la Unidad 3 y cumplía una pena de 13 años y siete meses que vencía en abril de 2019", añadió. Y manifestó que Delgado "no había hecho denuncias sobre situaciones que pudieran poner en riesgo su vida en la cárcel y era un hombre de conducta intermedia".

Malas instalaciones

El hecho se produjo un día después de que 46 reclusas alojadas en la Unidad Penitenciaria Nº 5, de Ingeniero Thedy al 300, fueran derivada a la nueva alcaidía que el gobierno provincial levantó en 27 de Febrero al 7800.

En ese marco, el ministro de Seguridad santafesino, Maximiliano Pullaro, admitió que "de esta manera se pone fin con un lugar de detención que tantas críticas y quejas fundadas tuvo por parte de los organismos de derechos humanos"; y calificó al edificio como un lugar "con muchas falencias estructurales y de habitabilidad", lo mismo que ocurre en la mayoría de los presidios santafesinos.

Un viejo ladrón

El nombre de Delgado había saltado a las crónicas policiales en 2005 cuando trató de cometer tres robos en la zona sur, obteniendo de ellos más pérdidas que beneficios: un compañero muerto, un balazo en la pierna y una condena a casi cinco años de cárcel.

El primer asalto cometido por Delgado en esa saga fue en una tienda de Ayacucho al 3700, en barrio Tablada, donde Juan José Machuca, el adolescente que lo acompañaba como cómplice, resultó muerto por balas policiales. Armado con un pistolón calibre 32 sin numeración el reo que ahora murió electrocutado sustrajo 500 pesos, un dólar, 10 lecops y prendas de vestir.

En otro hecho de esa misma época le arrebató la cartera a una ciclista y también resultó detenido después de una persecución. Finalmente quiso llevarse a punta de pistola la moto de un muchacho y terminó enfrentándose con un subcomisario que vivía en la misma cuadra, lo que le valió un balazo en la pierna. Un año después, el juez Julio Kesuani lo envió a prisión.

En 2003 Delgado se había enfrentado al entonces titular de la subcomisaría 18ª, que casualmente vivía en su misma cuadra. Delgado le disparó al jefe policial en el marco de una discusión y el funcionario respondió a la agresión baleándolo en la pierna izquierda.

Cuando un patrullero arribó para esposar a Delgado, lo encontró tirado en el medio de la calle con manchas de sangre en la cabeza y en el rostro, retenido por un grupo de vecinos que lo había reducido y golpeado como represalia por sus propósitos de robos continuos.

A esos hechos sucederían otros por los que Delgado estaba purgando una condena a 13 años de cárcel en el presidio conocido como La Redonda y que, al igual que otros de la provincia, tiene serias falencias en sus instalaciones eléctricas y sanitarias.

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