El juicio a peruanos sospechados de liderar una banda de narcotraficantes que opera en villas de la
Capital Federal y el Gran Buenos Aires fue interrumpido por una insólita razón, ya que el tribunal
ordenó operar a una testigo que tiene un proyectil incrustado en una pierna y que podría ser clave
para esclarecer los hechos.
El episodio, que no tiene antecedentes desde que se crearon los tribunales orales en la
Capital Federal, en 1992, se produjo en el marco del juicio a los peruanos Alionzo Rutilio Ramos
Mariños, alias “Ruti”, y Roger Reyes Subieta, por la denominada Masacre del Señor de
los Milagros.
En aquel episodio, ocurrido el 29 de octubre de 2005 en la villa 1.11.14 del Bajo Flores,
resultaron muertas cinco personas (entre ellas un bebé de 7 meses) y otras siete fueron
heridas.
Uno de esos heridos es Flor Torres Pacheco, una mujer que recibió 12 disparos en sus piernas,
que dijo durante una de las audiencias que todavía tenía “un balazo en una pierna”.
A partir de allí se desencadenó una situación que derivará en que, por orden del tribunal
oral y con consentimiento de la mujer, se le extraerá el proyectil mediante una operación que se
realizará en un hospital público.
Fuentes judiciales explicaron que la defensa de los imputados había pedido estudios
“menos invasivos” para determinar qué tipo de proyectil tenía la mujer alojado en su
pierna, pero tras comprobarse que no se trataba de balas completas sino -probablemente- esquirlas,
el fiscal Diego Gerlero propuso la operación.
Torres Pacheco pudo negarse a la intervención, pero sorpresivamente “prestó
conformidad” y los integrantes del tribunal Elena Do Pico Farrell, Ricardo Galli y Héctor
Grieben, iniciaron las gestiones para que la intervención se lleve a cabo en el Hospital Piñero,
donde la mujer tiene historia clínica, o en el de Clínicas, se explicó.
La operación se hará con supervisión de peritos de parte y presencia policial, pues el
proyectil que sea extraído deberá ser preservado como prueba y enviado a analizar para determinar
de qué se trata, cuándo habría ingresado al cuerpo de Torres Pacheco y si tiene relación con la
denominada Masacre del Señor de los Milagros. Sólo entonces el juicio oral podrá reanudarse.
Tanto la fiscalía cuanto los defensores de los imputados aceptaron que los plazos procesales
se alteraran a la espera de la intervención quirúrgica.
La reglamentación de los juicios orales establece que las interrupciones no pueden demandar
más de diez días hábiles, lo que en este caso habría motivado que se declarara la nulidad del
juicio y todo debiera comenzar de nuevo en otra fecha. (DYN)


























