Dos mujeres quedaron en prisión preventiva domiciliaria por ser parte de un grupo de más de veinte personas que el sábado pasado, en la ciudad de Sunchales, agredió a un grupo de policías y lograron robarles una escopeta reglamentaria. Se trata de Anahí P., de 24 años, y Carla C., de 23, a quienes el fiscal Nicolás Stegmayer las imputó como coautoras de los delitos de robo calificado por causar lesiones graves en las víctimas, por cometerse con armas y en banda, atentado a la autoridad calificado, daño calificado y desobediencia y la violación de las medidas tendientes al control de la pandemia de coronavirus. Todos los delitos fueron atribuidos en concurso ideal y de forma agravada por la intervención de menores de edad.
La jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP) Cristina Fortunato dispuso así la prisión de ambas mujeres en una audiencia que se llevó a cabo ayer a la tarde por videoconferencia. Por su parte, un hombre que ocultó un arma de fuego sustraída a uno de los agentes quedó en prisión preventiva efectiva.
"En la misma audiencia de ayer fue acusado un hombre que guardaba la escopeta robada a los policías en la asonada"
Stegmayer destacó que "desde la Fiscalía se solicitó la prisión preventiva sin plazo para las dos mujeres y lo mismo se hizo en la segunda audiencia con el otro hombre investigado". Asimismo, explicó que desde la acusación "entendemos que los hechos atribuidos a las dos mujeres son graves. Además, una de ellas cuenta con antecedentes penales, al igual que el hombre, Juan T., quien también tiene antecedentes".
Madrugada fatal
El sábado pasado a las 2.30 de la mañana, en el cruce de calles Brasil y Rotania, en un barrio humilde del sur de la ciudad de Sunchales (en el departamento Castellanos), efectivos del Grupo de Operaciones Tácticas (GOT) observaron a tres personas en situación sospechosa y se aproximaron a ellas. Al preguntarles qué hacían allí les respondieron que varios desconocidos habían intentado robarles. En ese momento, desde la sombra emergieron unas treinta personas armadas con piedras y palos y lo que siguió fue una lluvia de piedrazos contra los efectivos uniformados que debieron pedir refuerzos al verse cercados.
Al llegar al lugar agentes de la comisaría 3ª y más policías del GOT fueron recibidos con una nueva tormenta de piedras y otros objetos. Los efectivos se vieron absolutamente desbordados y debieron replegarse ya que ocho de ellos habían recibido heridas de distinta consideración y tuvieron que ser atendidos un hospital. El que se llevó la peor parte fue uno de los suboficiales que resultó con una fractura expuesta.
Para el Ministerio Público de la Acusación, "las detenidas actuaron en función de un acuerdo previo y con pleno conocimiento de su conducta; y como consecuencia de la agresión, uno de los agentes de la fuerza sufrió una fractura. Por su parte, el resto de los policías resultaron con traumatismos, excoriaciones y heridas cortantes en distintas partes del cuerpo. También como consecuencia del accionar delictivo fueron dañados cuatro móviles policiales, a uno de los agentes le robaron una billetera y pertenencias; y a otro la escopeta reglamentaria calibre 12.70".
"Las dos mujeres fueron identificadas por los testigos con un rol preponderante en la agresión. Pero el enfrentamiento fue cuerpo a cuerpo, hubo cinco agresores por cada policía aproximadamente", dijo el fiscal; y agregó que "actuaron junto a un grupo de aproximadamente 20 personas, entre ellas dos menores de edad".
En tanto y luego de que un video difundido en redes sociales mostraba a Juan T., el hombre de 28 años con la escopeta robada a los uniformados, éste fue capturado y luego de la audiencia de ayer el fiscal Stegmayer pidió su imputación porque según la investigación el sospechoso recibió el arma sabiendo su procedencia y con la intervención de un menor la ocultó. Tras ello la jueza Cristina Fortunatto le dictó la prisión preventiva por un plazo de 30 días.
Sunchales es una ciudad de unos 25 mil habitantes y cuna del cooperativismo argentino. Lo ocurrido el sábado tomó estado público a nivel nacional y sus habitantes están más que atemorizados porque al menos desde 2015 las calles de la ciudad se han convertido en escenario de una violenta e increíble pelea entre pandillas barriales vinculadas al narcomenudeo y el delito, lo que parece haberse tornado incontrolable para las autoridades.
Estas bandas, conocidas como "9 de Julio" y "Colón", por los barrios donde viven sus integrantes, serían al parecer quienes realizaron la emboscada de la que fueron víctimas los policías el fin de semana.