Un joven de 23 años que estaba preso por los asesinatos de dos chicos de 14 y 15 años, baleados por error en noviembre del año pasado frente a una escuela de Rouillón y Seguí, fue imputado este lunes por otro ataque a tiros cometido tres días antes en un playón municipal del barrio. En esa balacera ligada a disputas por narcomenudeo resultó herido con cinco balazos un muchacho de 20 años que, a su vez, tenía pedido de captura por balear a otro joven nueve meses antes.
Franco Daniel S. fue imputado este lunes por el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini como partícipe primario de un intento de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, además de la portación ilegal de un arma de guerra. La jueza Silvana Lamas González le dictó la prisión preventiva por el plazo de ley al joven de 23 años que de todos modos ya estaba preso desde diciembre por los asesinatos de Valentín Solís, de 14 años, y Eric Galliz, de 15. Los dos adolescentes fueron mortalmente heridos el 24 de noviembre del año pasado con tiros dirigidos a otro chico que los acompañaba.
El caso por el que fue imputado S. es parte de una cadena de ataques a tiros con víctimas muy jóvenes en en el barrio de Seguí y Rouillón. La saga comenzó el 20 de abril de 2022 cuando Brian Calegari, de 28 años, fue asesinado a tiros en Sanguinetti y Espinillo y culminó al cierre del año con cuatro homicidios en un radio de 200 metros. Tres de las víctimas fueron menores de 16 años. Todos los hechos tuvieron como trasfondo broncas ligadas al narcomenudeo. Como tiradores fueron situados chicos del mismo barrio que atraviesan conflictos hasta que mueren o caen presos.
En ese contexto fue el ataque del 21 de noviembre que tuvo como víctima a Yair Natanael R., de 20 años. Según la investigación fiscal, ese día Franco S. tuvo un primer contacto con la víctima cuando caminaba por Rouillón hacia bulevar Seguí y alrededor de las 20 cruzó a Yair con una persona que lo acompañaba, a quienes conocía. Unos minutos más tarde regresó a buscarlos junto a otros dos agresores que no fueron identificados y alcanzó a ver que, una cuadra hacia al sur, Yair doblaba desde Rouillón hacia la calle Biselli.
El grupo de Franco entró por un pasillo que cruza esa calle y al ver a Yair el joven les avisó a sus acompañantes que era a quien buscaban. Entonces comenzaron a dispararle “con el claro propósito de causar su fallecimiento”, dice la imputación.
El ataque ocurrió en el playón del Encuentro, un espacio deportivo municipal donde Yair recibió cinco disparos en una pierna, un brazo y un pie. En el mismo lugar, el 12 de octubre había sido asesinado Laureano Lionel Pena, un chico de 16 años y vecino de los monoblocks que vendía drogas en el predio. El crimen de Calegari también había sido a escasos metros.
Con cinco tiros en el cuerpo, Yair quedó tendido en el suelo. El joven vivía en la zona de Saavedra al 5400, detrás del Polideportivo Deliot ubicado frente a los Fonavi. Su hermano alcanzó a subirlo a un auto y lo llevó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). Cuando quedó internado y fue identificado se descubrió que tenía pedido de captura por haber ingresado nueve meses antes a la casa de otro joven al que amenazó de muerte.
Aún estaba internado cuando el fiscal Carlos Covani le imputó ese hecho del 2 de febrero de 2022. Lo acusó de haber ingresado por la fuerza junto a otro joven a la casa de un chico en Matienzo al 2500. “Te llegó la hora”, lo amenazó antes de gatillar al menos dos veces sin herirlo. Fue imputado por violación de domicilio, amenazas agravadas por el uso de arma y portación ilegal de arma de guerra. En esa ocasión también intervino la jueza Lamas González, quien le dictó la prisión preventiva por noventa días.
Por falta de agua
A sólo 150 metros del playón deportivo donde fue herido Yair, tres días después hubo un doble crimen. El 24 de noviembre Valentín Solís y Eric Galliz estaban frente a la escuela Nº 240 Lola Mora. Esa tarde no tuvieron clases por falta de agua y estaban sentados contra una pared de Sanguinetti al 5600, en la escalera 14 del Fonavi de Rouillón y Seguí. Tres muchachos que llegaron caminando los atacaron a balazos y salieron corriendo. En la escena se recolectaron 16 vainas calibre 9 milímetros. Otro chico de 15 años que estaba con las víctimas logró ponerse a resguardo.
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Diecinueve horas antes habían baleado en el barrio a otros dos adolescentes: Valentina L., de 15 años, y Santiago M., de 14, estaban jugando a las cartas en un cantero frente a un comercio de bulevar Seguí al 5600. Los atacantes les dispararon desde una moto, en la mano de enfrente de la avenida, con una pistola 9 milímetros.
Los adolescentes quedaron a merced de una docena de disparos y perdigonadas de escopeta. Un vecino los trasladó en su auto hasta el Heca. Valentina había recibido un disparo que le atravesó la cara a la altura del paladar y el chico sufrió impactos de perdigonadas en ambas piernas.
La investigación arrojó que los dos ataques estaban conectados y que Eric y Valentín habían sido asesinados por error. Los tiros partieron de armas semiautomáticas y estaban dirigidos hacia un tercer adolescente que sobrevivió al ataque, a quien intentaron eliminar porque pretendía dejar la venta de drogas a baja escala y lo acusaban de “soplón”.
Franco S. fue detenido en diciembre e imputado como autor de dos homicidios calificados por el concurso premeditado de tres personas y agravados por el uso de arma de fuego, además de un tercer hecho en tentativa.
Por el doble crimen también fue detenido un adolescente de 17 años que fue imputado en la Justicia de Menores. Los testimonios reunidos en la investigación plantearon que los ataques estaban relacionados con disputas por la venta de drogas al menudeo en el mismo playón del barrio donde sucedió el ataque a Yair.