Policiales

Dos hombres con notable historial de delitos son juzgados por narcotráfico

Carlos Fiordelino y Claudio Belinato fueron protagonistas de hechos y fugas resonantes. Están acusados de transporte de drogas para comercio.

Martes 27 de Noviembre de 2018

Podría creerse que fue pura guapeza lo que aquella noche de invierno de 2011 sacó a Carlos Fiordelino, un hombre con notable historial en delitos violentos, de la Alcaidía de Jefatura. Se había dicho que para irse caminando del penal de Francia al 5200 consiguió que un comisario le abriera los dos portones de seguridad diciéndole que sus cómplices tenían cautivos a sus hijos en su casa. Pero luego se comprobó que en realidad su mansa huida tenía que ver con el fajo de billetes hallado minutos más tarde adentro de una bolsa de nailon en el auto del policía.


La vida de Fiordelino, de 45 años e hijo de un ex comisario de Los Quirquinchos, tiene más historias de las que puedan abordarse en cualquier juicio. El que empezó ayer en la Justicia Federal de Rosario se debe al incidente en el que fue apresado con 58 kilos de marihuana con un cómplice tras tirotearse con policías en Funes, tres meses antes de que huyera de la alcaidía rosarina.

Siete años después ayer comenzó el trámite demorado justamente por aquel escape, que se terminó en julio de 2016 en la ciudad bonaerense de Tortuguitas donde Fiordelino fue apresado en un auto de alta gama con casi un kilo de marihuana, 296 mil pesos, armas largas y una pistola Bersa con silenciador. Este último caso también será juzgado ahora en Rosario debido a una unificación.

En Funes

El incidente que empezó a analizarse ayer en Oroño al 900 ocurrió el 25 de marzo de 2011 cuando, según el acta elevada a juicio, agentes de la ex Drogas Peligrosas de la provincia montaban guardia en una vivienda de Mosconi 1940 de Funes bajo la presunción de que allí se vendía droga. En un momento llegó un Renault Megane cuyos dos ocupantes cargaron unos bultos. Cuando el auto reinició la marcha, un patrullero salió a perseguirlo mientras otros efectivos controlaban la casa.

La persecución terminó con dos detenidos. Sentado del lado del acompañante, Fiordelino se bajó en la ruta 9 frente a una estación de servicio y trató de huir corriendo, pero fue dominado por un policía luego de forcejear. Al volante iba Claudio Belinatto, de 53 años y apariciones esporádicas pero resonantes en la crónica policial. En 1996 pidieron su captura tras dejar un tendal de estafados —la mayoría profesionales y empresarios— a quienes vendió un lote inexistente de autos Alfa Romeo a un precio muy por debajo del valor de mercado. En 2002 reapareció tras una serie de fraudes y fue recordado por una huida cinematográfica de la vieja Jefatura donde ocupaba una celda VIP.

Belinatto siguió manejando por Funes hasta que lo apresaron. Al requisar el Renault Megane se hallaron 55 envoltorios de marihuana compactada que pesaron en total 58 kilos. Según consignó la policía también les secuestraron una pistola calibre 3.80 y seis celulares.

El vehículo tenía adherida tierra rojiza y en el baúl había una valija con boletas de un shopping de Neembucú, Paraguay, por lo que el fiscal Mario Gambacorta presumía que las drogas provenían de allí. En la billetera de uno de los dos detenidos se hallaron 2.000 pesos paraguayos.

El fiscal Federico Reynares Solari acusó ayer a Fiordelino y Belinatto por trasporte de estupefacientes con fines de comercio. También serán juzgadas por estos hechos Luciene de Souza, que habitaba la casa de Funes, y Marcela Villalba, acusada como distribuidora de la sustancia y detenida en la misma fecha con marihuana en un remís Fiat Siena.

En abril de 2017 Villalba fue condenada a seis años de prisión acusada de pertenecer a la banda narco de Leonardo Popea, también vecino de Funes. La mujer admitió en un juicio abreviado acordado con Reynares Solari haber estado a cargo de la cocina de cocaína.

Comerciante "perseguido"

Ayer Fiordelino declaró ser comerciante. Dijo que su única condena a cuatro años y medio era de 1991 en un tribunal federal y que si bien tenía antecedentes en la Justicia provincial (ver aparte) no había recibido condena. Mirando a los jueces del Tribunal Federal Oral 1 Germán Sutter, Ricardo Vázquez y Otmar Paulucci les dijo: "Ustedes saben bien quién es mi papá", dijo refiriéndose al aludido ex comisario.

A raíz de la condición de uniformado de su padre y lo que éste generó (supuestamente aludía a sus problemas con la ley) Fiordelino adujo haber tenido conflictos con un sector de la policía. Afirmó que cuando lo arrestaron en Funes estaba en una estación de servicio esperando a una chica llamada Mariela Prieto, con quien tenía una relación, y fue agarrado a tiros por policías de civil. Dijo que corrió unos metros hasta ser apresado, que jamás estuvo frente a la casa de calle Mosconi y que el Megane fue llevado hasta allí por policías de Drogas Peligrosas.

Fiordelino agregó que quienes lo apresaron tenían vínculos con este sector policial que, según afirma, lo persigue de manera persistente. Aludió a Sergio Correa, de quien dijo que estaba en el Comando, y a Hernán Vergara, a quien le atribuye ser un sistemático perseguidor suyo, y afirmó que ambos le querían hacer daño siempre.

Agregó que en 2011 dio una vuelta de página en su vida y empezó a trabajar haciendo cobranzas y tareas de custodia. Y que en esa circunstancia fue atrapado cuando trasladaba 6 millones de pesos para que su empleador, Santiago Avalos, cancelara un préstamo. Además sostuvo que ese dinero se lo quedó la policía de Drogas Ilícitas de Zárate, que lo detuvo

Cabe agregar que Santiago Avalos en realidad está prófugo en esta causa. El fiscal que instruyó el caso lo presume miembro del mismo grupo narco y señala que al ser detenido Fiordelino a bordo de una Mercedes Benz Sprinter era quien manejaba.

Remisero

A su turno, Belinato dijo que no tenía antecedentes federales y que sólo arrastra una condena en tribunales provinciales por el arma que le secuestraron el día que lo detuvieron en Funes. Adujo que entonces trabajaba en una remisería de Fisherton. Y que lo detuvieron por haber tomado un viaje en el que un pasajero subió con unos bolsos. Afirmó que desde un Chevrolet Corsa le salieron al cruce y que el dueño de esos bolsos, en los que se halló la droga, desapareció cuando a él lo apresaron.

El juicio oral sigue hoy con la exposición de todos los hechos y para mañana se espera el final.


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