Luciano Luis Romero, uno de los hermanos del “Lichy”, fue acusado este jueves de haber participado en abril de 2020 del secuestro de José Orlando “Joselito” C., de 37 años, a quien levantaron de la puerta de su casa de Polledo al 3800, en Nuevo Alberdi, y tras verduguearlo varias horas lo hirieron a balazos en un camino de tierra ubicado en inmediaciones del kilómetro 4 de la ruta nacional 34. Tras la imputación la jueza Paula Alvarez aceptó un cuarto intermedio hasta el mediodía de este viernes donde se resolverá la medida cautelar que solicitará la Fiscalía. “Joselito” es una persona ligada a la banda de Los Monos y este incidente gatilló una dura batalla en las calles de Nuevo Alberdi entre la marca más fuerte de los Cantero contra los Romero".
Romero fue imputado por el fiscal de la unidad de homicidios Patricio Saldutti como coautor de privación ilegal de la libertad coactiva triplemente agravada por las lesiones causadas a la víctima, la participación de tres o más personas y la participación en el hecho de menores de edad; además de tentativa de homicidio calificado por el concurso premeditado de tres o más personas y críminis causa, agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de menores de edad.
Por este mismo delito, Hernán Ramón Romero, el Lichy, y Gastón Fabián Núñez, van camino a juicio oral y público con un pedido de pena de 28 años de prisión solicitado por el fiscal Saldutti en diciembre pasado. Lichy tiene 31 años y cumple una condena acordada en junio de 2020, en proceso abreviado, a 7 años y 4 meses de prisión como jefe de una asociación ilícita dedicada al lavado de activos y por dos asaltos en Paraguay al 1000 y Garzón al 1200.
Junto a Lichy cerró abreviado su madre, Mónica Romero, fallecida en prisión por Covid el año pasado mientras pagaba condena. Para la acusación Lichy daba instrucciones a su hermano Luciano mientras privaban de la libertad a Joselito. También resultaron acusados Dylan B. y Erasmo “Pipi” B., quienes al ser menores de edad son investigados por la Justicia de Menores.
El martes Luciano, el único del quinteto que se mantenía prófugo, fue detenido por efectivos de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) en San Martín al 2400. Tenía orden de captura desde junio de 2020. Este jueves, abriendo la jornada de audiencias, Luciano se sentó en el banquillo y mediante la plataforma Zoom escuchó la acusación de parte del fiscal Saldutti.
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Como el defensor de Romero, Gregorio Gómez, asumió su defensa horas antes de comenzar la audiencia, solicitó un tiempo a la jueza Alvarez para interiorizarse de la imputación. Además de la acusación, similar a la que soportaron Lichy y Núñez, a Luciano se le imputó la portación ilegítima de un arma de fuego. La jueza, quien convalidó la acusación fiscal, dictó un cuarto intermedio hasta las 12 de este viernes cuando comenzará a tratarse la medida cautelar, en la que la fiscalía requerirá que Luciano quede bajo prisión preventiva.
El sábado 20 de abril, alrededor de las 20, Joselito salió de su casa para limpiar un sartén en la vereda. Un Peugeot 206 gris estacionó a un par de metros del hombre, quien discutió con uno de los ocupantes del auto. Luego se escuchó una detonación y la esposa de la víctima vio como se lo llevaban a la fuerza en el auto. La mujer llamó a los parientes de Joselito y éstos a la policía.
A la víctima la tuvieron retenida durante poco más de un par de horas en una precaria vivienda de Matheu 3405. Allí lo coaccionaron para que entregara una suma de dinero, títulos de propiedad de la vivienda y de su automóvil. Pero como Joselito no aflojaba lo ablandaron con golpes de puño y con la culata de un arma de fuego. Siempre según la acusación, el quinteto se comunicó en reiteradas oportunidades vía WhatsApp con Lichy, quien por entonces estaba alojado en el pabellón 6 de la cárcel de Piñero bajo la tutela del Servicio Penitenciario provincial.
Alrededor de las 22.30, Lichy ordenó que lo sacaran de la casa de calle Matheu y lo ingresaron al Peugeot 206 gris. En ese momento Núñez, manejando una camioneta Ford F-100, circuló por calle Juárez hacia la ruta nacional 34 para posteriormente ingresar a la estación de servicios Centro Field, de Baigorria y avenida de Circunvalación. Allí cargó combustible en un bidón y siguió por la ruta 34 hasta el kilómetro 4, donde se encontró con el 206 gris. En una calle de tierra se estacionaron los dos vehículos. Del 206 gris hicieron descender a Joselito y le ordenaron que corriera. Y mientras éste corría herido en una pierna, los tiratiros de Lichy comenzaron a dispararle con intenciones de matarlo, según la acusación. Joselito finalmente cayó sobre la banquina y fue asistido por vecinos que se asomaron para ver qué eran esos balazos. El quinteto se repartió en los dos vehículos y se dio a la fuga por la ruta 34.
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La noche del 4 de abril de 2020 un grupo comando, que integraban dos menores, levantó de la puerta de "Joselito" al que golpearon y balearon hasta que lo dieron por muerto.
En la audiencia preliminar de diciembre pasado Lichy Romero y Gastón Núñez fueron acusados por el caso. Saldutti pidió para ellos una pena de 28 años de prisión. A Núñez también le imputaron la tenencia de un chaleco antibalas secuestrado en el allanamiento de su casa de calle Servellera al 3900 el 24 de abril de 2020 y la portación de arma de guerra sin la debida autorización legal.
Lichy y Núñez están en prisión preventiva en por el plazo de ley, algo que el fiscal Saldutti requirió hasta la celebración del juicio. La jueza Alvarez admitió la acusación fiscal y mantener la detención de los acusados hasta el comienzo del juicio oral. La banda de Lichy Romero, de los Romero a secas, es una de las más reconocidas y violentas de la zona noroeste con base en el barrio Municipal de Nuevo Alberdi.
Joselito, al momento de ser privado de su libertad, estaba ligado a la familia Cantero. Un año y medio después del secuestro, en noviembre pasado, Lorena R., siendo ya ex pareja de Joselito, fue detenida por la División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal tras un allanamiento en Espinillo al 3600 en el que se secuestraron dos kilos y ocho panes de marihuana que pesaron 7,4 kilos. Este fue el decomiso más importante del año para las fuerzas de seguridad provinciales.
La guerra desatada entre Los Romero y Los Monos incluyó un sinnúmero de balaceras con y sin heridos, dos homicidios _los de Joel Nicolás Mansilla, el 19 de mayo de 2020, y de Pablo Agustín Fernández, el 7 de noviembre del mismo año_ y un oscuro incidente en el que el suboficial Víctor Hugo Páez resultó con un balazo en la cabeza en un operativo en el que se secuestró un fusil FAL.