Ovación

Sin hacerle caso a las críticas ni los prejuicios. el fútbol mixto es posible

Una comunidad de más de una veintena de jugadores y jugadoras, de entre 22 y 44 años, en su mayoría universitarios, se juntan una vez por semana en Rosario en un picado unisex.

Domingo 18 de Mayo de 2014

Con el fútbol mixto sucede mucho de lo que ocurría antes de 1987 con el divorcio vincular. Se lo desacredita, rechaza, censura, impugna, abomina y hasta niega rotundamente con los más diversos argumentos. Pero, de hecho, existe. Sí, existe en Rosario y desde hace casi tres años. Una comunidad de más de 20 jugadores y jugadoras, de entre 22 y 44 años, en su mayoría universitarios, se juntan una vez por semana en un picado unisex. Son criticados pero ellos no pierden tiempo en contestar: se calzan los cortos, los botines y salen a la cancha a jugar a lo que más les gusta, lo que incluye pases, marcas, goles, “foules”, insultos, gambetas y pasión. Todo eso junto, como en los divorcios o como en cualquier partido, aunque muchos digan aún que el fútbol mixto será realidad “el día del arquero”.

   “El fútbol es fútbol, independientemente del género. No deberíamos llamarlo siquiera «fútbol mixto». Lo importante es disfrutarlo, amar la camiseta”, dice Anahí Lovato, defensora y una de las fundadoras de esta movida. Aldo Ruffinengo, desafía desde el equipo contrario: “Al que le parezca mal o imposible, mejor venga a jugar: están todos invitados”.

   El puntapié inicial lo dio un grupo de chicas. Como no llegaban a formar un equipo invitaron a los compañeros de su trabajo que sumaron a otros más. Abrieron un grupo cerrado en facebook y desde allí, los primeros que se anotan cada semana, juegan, por una hora, en las canchas de fútbol 5, de Ituzaingó y Moreno. No hay referí, pero suele haber asado al final.

   Y claro, el fútbol mixto no es de lo más común y sólo por eso incomoda. Aceptar que las mujeres jueguen al fútbol aún es un bocado atragantado en la tráquea (ver aparte). Pero encima, ahora las mujeres son árbitros (como Salomé di Iorio, referí argentina e internacional), jueces de línea (como la brasileña Fernanda Colombo, de quien se habló por estos días sólo por su belleza), y hasta directoras técnicas (como la francesa Helena Costa, de Clermont Foot 63). “¿Adónde vamos a ir a parar?” parece escucharse. Algo así sobrevoló esta semana en boca de un grupo de varones entrevistados por Ovación. 

“¿Fútbol mixto? No, eso no es viable profesionalmente”. “Depende de la edad: a partir de las adolescencia ya no”. “Los varones que lo juegan no tienen ductilidad para jugar a la pelota”. “Imposible sostener eso por la diferencia física”. “Esos partidos son un recurso para acercarse a una mujer”. “Las chicas que lo juegan son todas machonas”, fueron sólo algunas de las opiniones compiladas.

Sobre todas ellas tomaron posición algunos de los jugadores y jugadoras, en representación de todo el equipo. En síntesis dicen estar convencidos de que las críticas y prejuicios se cimentan en argumentos “machistas” y cuestiones “culturales”. Laura Farré, lateral derecho dice que “si desde chiquito te compran la pelota, te llevan a una escuela de fútbol, jugás con tus amigos, es lógico que vayas adquiriendo más técnica que una chica, pero se puede lograr”. Y Patricio Irisarri agrega que la aceptación es cuestión de tiempo. “Al principio nos cuidábamos y les pedíamos perdón a cada rato a las mujeres, pero después nos fuimos soltando, no hacemos diferencias, no importa contra quién juego; o si me viene a marcar una mujer. Simplemente juego.”

 

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