Newell's

Sills: "Del hincha tuve desde aplausos hasta pedidos de que me vaya"

El volante, que la semana pasada renovó contrato con Newell's, habló de todo en una charla íntima con Ovación. Su relación con la gente y el compromiso de entregar el máximo en cada partido.

Miércoles 25 de Julio de 2018

Después de idas y vueltas, la semana pasada Juan Ignacio Sills acordó con Newell's para seguir por otra temporada. "Mi prioridad era renovar", aseguró el futbolista, uno de los que De Felippe le pidió a la dirigencia que retenga. Siendo de los jugadores más grandes, el DT entiende que es uno de los responsables de "orientar" a los jóvenes que abundan hoy en el plantel. El mediocampista plantea que el equipo tiene que lograr "el orden táctico y la tenencia de la pelota" que consiguieron en el último tramo del semestre pasado. Y asegura que el promedio no es una obsesión, aunque hay que "empezar a ganar desde el principio" para olvidarse del tema.

El equipo ya jugó varios partidos entre amistosos y Copa Santa Fe. ¿Tenés el deseo de entrar ya mismo a la cancha?

Obvio. Pero lo más importante es estar a disposición. Si me toca adentro, mejor. Y si no ya todos saben, y lo demostré, que las veces que me tocó estar afuera siempre tiré para adelante, apoyando para el beneficio del grupo.

Los días que estuviste afuera del club sin saber si seguías, incluso con declaraciones de la dirigencia que la negociación estaba caída, ¿pensaste que era el final de tu ciclo en Newell's?

La verdad, no. De hecho volví a los entrenamientos que comenzaron antes del vencimiento de mi contrato. Lo hice porque mi prioridad era renovar en Newell's. La misma semana en la que se terminó el torneo ya había empezado a hablar con Cristian D'Amico (vicepresidente segundo). Se retrasó un poco porque había que ver el tema de la deuda y ultimar los detalles del nuevo contrato. Cuando llegó el 30 de junio y se venció mi contrato, por una cuestión lógica consideré que no tenía que seguir entrenando en el club. Es que si me llegaba a pasar algo, estando sin contrato era un riesgo para mí. Me quedé una semana entrenando con Sebastián Grazzini (futbolista de Central Córdoba), que tiene un centro de alto rendimiento en Funes. Y a la semana siguiente me fui a mi pueblo, San Antonio de Areco, para estar más tranquilo y seguí practicando allá.

¿Cuáles son tus sensaciones en estos dos años que llevás en Newell's?

Acá el fútbol se vive de una manera distinta a cualquier otra parte. Eso está bueno. Motiva jugar con la cancha llena. En el club estoy muy bien y en el plantel me siento a gusto. En Newell's siempre la peleé. Con todos los técnicos que vinieron no me tocó arrancar jugando, y después lo terminé haciendo. El termómetro con el hincha pasó por todas las variables, desde silbarme, aplaudirme y hasta pedir que me vaya. Pasaron cosas que las entiendo, porque son propias del fútbol. Todo sirve para aprender y hasta para que los chicos que hay en el plantel tomen como ejemplo lo que me pasó a mí, para que vean que es posible revertir las cosas, tratando de no prestarle atención a lo externo, sino a preocuparse por el grupo, por jugar y porque al club le vaya bien.

¿Cómo ves la actualidad del plantel?

Es muy joven, sin las figuras que hubo en mi primer año en Newell's, con ese equipo que hizo una campaña extraordinaria. Hoy el plantel cambió, con muchos jóvenes que tienen futuro. Quizás la presión sobre ellos sea demasiada. De repente saltar a la cancha y tener que aprender muchas cosas implica crecer demasiado rápido. También hay algunos viejitos en el grupo, que somos los que tenemos que tratar de orientar a los chicos y de que ellos aprendan a tomar decisiones, porque no es lo mismo jugar en reserva que en primera. Por mi parte, siempre trato de apoyar y aconsejar en lo que puedo.

Es una costumbre que les des indicaciones a tus compañeros adentro de la cancha, ¿con los más jóvenes tratás, entre otras cosas, de que puedan absorber mejor la presión?

Obvio. Las indicaciones que tratamos de dar los más grandes es acorde a lo que entrenamos durante la semana. El jugador tiene que tomar decisiones en un segundo. Y los chicos por ahí no se animan. A mí también me pasó eso cuando empecé. Entonces siempre está bueno guiarlos y que sientan el apoyo de los más grandes. Y también para que se animen a gritarnos y ordenarnos. Siempre les digo que todos tenemos que hablar adentro de la cancha, porque a veces a nosotros se nos escapan cosas y ellos las ven.

¿Cómo analizan este momento en el que todavía no está armado el plantel?

El plantel es más o menos el mismo del torneo pasado, con la incorporación Lea Grimi, que es un jugador con experiencia. Es una voz de mando para el equipo y eso está bueno. El torneo pasado lo terminamos jugando mejor de lo que lo habíamos hecho y esa es la manera en cómo tenemos que seguir, con el orden táctico y la tenencia de la pelota que tuvimos por ejemplo en la revancha contra Paranaense.

¿El promedio es un tema que se habla entre ustedes?

No. Sabemos que tenemos que ganar, empezar a ganar desde el principio. De local no se nos tienen que escapar puntos y de visitante hay que cambiar esa racha negativa que veníamos trayendo. Cuando llegué a Newell's el promedio era similar y no pensábamos en eso, sino que íbamos partido tras partido, tratábamos de sacar puntos y después nos encontramos con que estábamos peleando el torneo. Eso es lo que debemos tratar de hacer ahora, de estar lo más alto posible para salir de esta situación y de meter a Newell's en una copa.

De Felippe siempre que se refiere a vos deja la impresión de que te tiene en consideración.

Creo que Omar confía en todos los jugadores más grandes que tiene el club. Por eso hizo fuerza para que nos quedemos Víctor (Figueroa), Nelson (Ibáñez) y yo, que éramos los grandes a los que se nos terminaba el contrato. Nos conoce, está con nosotros en el día a día y sabe cómo nos manejamos adentro del club, cómo convivimos, cómo tratamos de manejarnos con los chicos, que somos positivos y siempre apoyamos. Cuando a Víctor o a mí no nos tocó jugar, sabe que no reprochamos nada. Son esos detalles los que hacen a la confianza que nos tiene el técnico. Y siempre está bueno mantener la base de esa gente grande, porque sino tenés que traer a otros de experiencia que van a tener que adaptarse a un montón de cuestiones.

¿Cuál es la imagen que te gustaría que tenga el hincha de vos?

Es difícil. El hincha, el periodista y todo aquel que está afuera del plantel tiene una mirada que posiblemente sea distinta a la nuestra. Soy autocrítico y sé cuando juego mal y cuando lo hago bien. Quizás algún día no toque la pelota o la tenga y erre pases, pero puede ser porque vengo con una fatiga muscular, y eso la gente no lo sabe. Soy un sacrificado, que siempre trata de dar lo mejor y de correr al máximo. Muchas veces llegué al límite a los partidos porque tuve una semana dura. La gente desconoce eso o si venís de una lesión, que encima te complicó el entrenamiento de la semana. El público mira sólo si diste bien o mal un pase. No está mal. Lo entiendo. No sé cómo me gustaría que me vieran. A lo mejor como un sacrificado que siempre intenta dar lo mejor para el equipo y que siempre va a terminar muerto los partidos. Así fue como terminé muchos partidos acalambrado porque no podía correr más.

Por ejemplo, ¿cuándo te pasó?

Sobre el final del semestre pasado. Terminé con una molestia, una inflamación en el tendón de Aquiles. El último partido (con Deportivo Rincón, por Copa Argentina, en mayo pasado) no tendría que haberlo jugado. Pero lo hice por las ganas de estar siempre. Durante los días previos no pude entrenar por el dolor. Empecé a tomar antiinflamatorios y ese tratamiento me dejó llegar. En los últimos 10 o 15 minutos del partido sufrí bastante. Pero valió la pena. Tenía muchas ganas de jugar, de estar con los chicos y colaborar.

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