
Por Sergio Faletto
Es cierto que si se traza una tabla comparativa nominal se puede concluir que Newell's tiene un plantel menos carente que otros competidores de la Superliga, pero también es verdad que su productividad fue en un pronunciado declive porque la errática política deportiva de la entidad gravitó para que así sea.
Sería redundante recorrer las paupérrimas decisiones adoptadas en materia de transferencias e incorporaciones, como así la ausencia de un rumbo serio en cuanto a lo institucional, porque con el transcurso del tiempo el club perdió a ese cuerpo colegiado que representa una comisión directiva para decantar en este presente, donde quien o quienes deciden sólo representan la decadencia prematura de un grupo político que nunca estuvo preparado para gobernar.
Newell's tiene dos desafíos por afrontar. Uno es el urgente: el futbolístico. Y el otro es el importante: el institucional. Sería relevante que el primero fuese resuelto satisfactoriamente para que al final de la Superliga el promedio no constituya una amenaza como lo es ahora, para luego sí poder solucionar lo más trascendente, que es dotar al club de un gobierno colectivo. Sí. Normal.
Quienes hoy dicen conducir a Newell's tienen la responsabilidad de sacar deportivamente al club de la situación a la cual lo llevaron. Porque el equipo está en la zona donde el promedio ya es un problema. De eso tienen que hacerse cargo. Y no tienen mucho tiempo.




