Newell's

Newell's pelea hasta donde puede pero no le alcanza

Newell's intenta, quiere más pero no sabe cómo hacerlo ni tiene lo necesario para cambiar y salir del fondo. En Mendoza sufrió ayer una nueva derrota de visitante por 2 a 1.

Martes 28 de Agosto de 2018

No se trata de una simple estadística. El nuevo eslabón de la cadena de derrotas leprosas es una cuestión de consecuencias relacionadas con un plantel que no está en condiciones de pelear más de lo que lo hace: por falta de jerarquía individual, de convencimiento en el juego y de momentos, esos que te tiran abajo cuando no sale nada de lo que se intenta. Encima, Newell's arrancó con dos partidos de visitante y uno de local, por eso tiene un solo punto, aunque este al menos es bien sumado. Claro, en la tabla de posiciones sólo dice 1 y el puesto 25, entre los últimos, hace doler los ojos.

No el juego, porque si bien por algo Newell's no gana, intenta sobreponerse y pelear ante las adversidades que se le imponen. No convence, es cierto. Y las derrotas golpean cada vez más fuerte. El tema es que los tiempos apremian, más allá de que recién vamos por la tercera fecha. Y que la desesperación por conseguir ponerse de pie lo hace trastabillar una y otra vez.

En Mendoza el rojinegro sumó un nuevo capítulo de contratiempos, errores, padecimientos y falta de jerarquía para no caer ante un Godoy Cruz que no es el mismo subcampeón de la Superliga pasada pero sí un sacaresultados empedernido en su tierra. Encima, mantuvo entre los once a un gran jugador, un artillero implacable como es el Morro García.


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Es que el uruguayo, que tiene pinta de feroz con su físico y barba, hizo con una simpleza increíble lo más difícil del fútbol: el gol. De no creer cómo se le ocurrió pegarle así a esa pelota que a los 15' golpeó durísimo a Newell's.


Fue una cachetada doble. A la pelota dándole de aire, a la Lepra para dejarlo atontado sin saber cómo reaccionar. Aunque en los últimos diez de la parte inicial se despertó, sin conseguir el propósito de empatar pero tranquilizando para salir con pretensiones ciertas de empatar en el complemento.


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Pero no sólo le faltó contundencia como había sucedido en el comienzo del juego, ahí donde de tener al Morro lo hubiese logrado, sino que volvió a padecer en su arco. El 2-0 fue casi una sentencia. Encima, otra vez de pelota parada. En un córner. De esos que se trabajan. Y en un momento en el que generalmente la diferencia de dos cierra partidos.

Pero a ese aviso de sentencia lo quiso rechazar para ponerle dudas en el desenlace cuando al fin mojó Leal (la única que hizo bien) allá por los 82', con algo más de diez minutos por jugársela, pero no hubo caso. El dueño de casa supo imponerse en defensa del 2-1 y se quedó con todo una vez más, como lo viene haciendo seguido en el Malvinas Argentinas, porque no es una casualidad ni una cuestión estadística que acá ganó 14 de los últimos 15 partidos. Y al fin se sacó las ganas de vencer en su cancha a Newell's.

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Un Ñuls al que le va a seguir costando no perder de visitante. El que tendrá más problemas en la búsqueda de la identidad que quiera darle Omar De Felippe, quien alertó ayer que "nadie tiene espalda" para mantenerse en el cargo si no se cambia el rumbo (ver página 5).

Claro que si le dan tiempo, si también él se lo toma. Porque lo que sufre el equipo no es que le falta convencimiento sino categoría. ¿Y un poquito de suerte? Sin dudas. Siempre es necesaria, por ejemplo si en lugar de quedarle la pelota ahí al Morro García le hubiese pasado a un jugador propio o a un adversario sin tanto nivel quizás hoy estaría saboreando otro gusto distinto al de la derrota.

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