Olímpicos rosarinos

Nadia Podoroska: sin la gimnasia de Comaneci, pero con el mismo amor por los Juegos

La rosarina, quien tendrá su debut olímpico en Tokio, debe su nombre a la gran atleta rumana. El destino estaba marcado, con la máxima cita del deporte como meta

Miércoles 14 de Julio de 2021

No, a Nadia Podoroska la gimnasia artística no le gustaba. Si bien siendo una niña iba y venía al club Fisherton con su hermana Priscila, dos años mayor, que sí estaba absolutamente motivada, a ella no le gustaba. Pero no lo decía. Sólo argumentaba dolor de piernas y articulaciones. No, a Nadia Podoroska la gimnasia artística no le gustaba aunque se llamara Nadia en honor a Nadia Comaneci, una de las más grandes leyendas de los Juegos Olímpicos, la primera en conseguir una puntuación de 10 en su disciplina, la gimnasta sinónimo de la perfección. Igualmente, el destino hizo lo suyo. No puso trabas en eso: a esta Nadia no la convirtió en gimnasta pero la gestó tenista. Y como Nadia Comaneci, Nadia Podoroska también estará en los Juegos Olímpicos. A ella la espera Tokio 2020.

Desde muy chiquita Nadia se desvivió por hacer deportes. También tenía recomendaciones médicas para hacerlo. Pero eso no era una carga, a ella le encantaba jugar a casi todo. Aunque en aquellos años en los que combinó la gimnasia artística con el tenis sólo tuvo una certeza: ella quería tenis. Desde que una pelotita de un vecino cayó un día en el patio de los Podoroska, se enamoró. Después, alguien le rescató una vieja raqueta de un garage, se la regaló y entonces ya no la pudieron parar. Aquella nena que aún diminuta dominaba un elemento que era al menos la mitad de su tamaño ya tenía las convicciones claras. Le brillaba el pelo rubio, como le brillaban los ojitos cuando la práctica del tenis se le hizo una constante.

NadiaPeque

Hace dos años la carrera de Nadia Podoroska tuvo un quiebre. Fue en los Juegos Panamericanos de Lima en los que consiguió la medalla dorada y la plaza continental para estar en los Juegos Olímpicos de Tokio. Accedió a la definición con ese boleto en la mano y sorprendió a todos. Irrumpió en el cuadro como una ráfaga, mostró un tenis excepcional pese a que había llegado entre algodones y se quedó con ese premio que querían todas. El partido final por el oro, sin embargo, no se le presentó fácil: tuvo que dar una muestra de coraje y corazón superlativa frente a la estadounidense Caroline Dolehide, quien entonces la aventajaba unos 150 puestos en el ránking, ya que Nadia entonces era una tenista que rozaba el 300 después de unos años de altibajos.

Aquella tarde en la capital peruana, la Rusa rosarina perdió el primer set por 6/2, luego ganó el segundo 6/3 y en la tercera manga ganó 7/6 en el tie break, tras haber estado 0-4 abajo en el set (y en el tie break). Entre el pospartido y los días siguientes a la consagración le preguntaron unas mil veces cómo había hecho para gestar tal remontada. No había tantos secretos. De pronto, en un momento del partido, tan en desventaja, se miró la pulserita celeste y blanca, pensó en una charla temprana con papá Marcelo y sacó fuerzas. Y tal vez recordó algo que hasta allí no le había contado a nadie.

76677519.jpg

Notas, notas y más notas. Al fin, la confesión: “Todas mis contraseñas hasta acá decían Tokio 2020”. Y entonces, la tenista que mide cada una de sus palabras dejó ver su deseo más profundo. Los meses siguientes sirvieron para demostrar que esa medalla no había sido casual, sino una bisagra. Creció aún más en el ránking, aseguró que esa plaza a Japón fuera suya (tenía que estar entre las mejores 250 hacia mayo/junio) y saltó definitivamente a la élite con un Roland Garros inolvidable, en el que se convirtió en la primera mujer en la Era Abierta en llegar a semifinales proveniente de la clasificación. El mundo del tenis, definitivamente, supo quién era. Pasó semanas de esplendor y otras de tormenta, un precio definitivamente necesario mientras se intenta consolidar en la élite mundial. Hoy es la 36 del mundo. Con esa, su mejor marca histórica hasta el momento, llegará a Tokio.

Los Juegos de 2020 debían realizarse, claro, en 2020, como lo marca su nombre. Pero la pandemia por el coronavirus obligó a posponerlos un año e incluso hubo fuertes posibilidades de cancelación. Así, se harán exactamente un año después de su fecha original, desde este 23 de julio, en circunstancias excepcionales e inesperadas. Aunque poco le importa eso a Nadia Podoroska, porque para ella será ni más ni menos que su debut olímpico, a los 24 años, compitiendo en singles y dobles mixto (con Horacio Zeballos). De pronto ya no tiene el pelo tan rubio, aunque los ojitos le siguen brillando cuando juega al tenis. Le brillan y miran atentos, saltones, como aquel día en que mamá Irene llegó de un curso en el que habían hablado de los Juegos Olímpicos en la antigua Grecia y les relató a sus tres hijos historias de héroes del pasado, verdaderos semidioses. Lo que no sabía Irene, entonces, es que en la mesa tenía sentada a una futura representante olímpica. Nadia, la más chiquita de los tres. Nadia, como Nadia Comaneci.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario