Central

Lo Celso celebra a distancia

Gio cumple hoy 24 años y lo festeja en Inglaterra, lejos de su Rosario natal y del Central que lo formó como jugador, lo disfrutó en sus inicios como futbolista y desea que algún día vuelva.

Jueves 09 de Abril de 2020

Giovani Lo Celso es el último gran talento que salió de las divisiones inferiores de Rosario Central. Hoy, 9 de abril, celebra 24 años de vida. Lo hará lejos de su Rosario natal y del club que lleva en el corazón, pero el recuerdo de los hinchas canallas seguramente se hará presente a través de las redes sociales. En Inglaterra, se encuentra defendiendo los colores de Tottenham Hotspur, club al que llegó a préstamo del Betis de España y que tiene una obligación de compra que, cuando se concrete, representará un nuevo ingreso a la tesorería auriazul. Pero hoy la cuestión no pasa por lo estrictamente económico, incluso en tiempos donde la pandemia del coronavirus está desestabilizando cualquier tipo de economía, sino por el recuerdo en sí de quien fuera protagonista de la venta más importante de la historia del club de Arroyito: 16 millones de euros a París Saint-Germain.

   Hoy es jugador de selección y todavía con una proyección enorme, pero los recuerdos de su crecimiento en las inferiores de Central primero y en la primera después no son pocos. Porque fue el pibe que con 19 años Eduardo Coudet lo mandó a la cancha en un partido ante Vélez para que hiciera su debut.

   Desde allí le dio rienda suelta a una enorme carrera a nivel mundial, con un paso ya por tres clubes europeos, pero con la gran deuda de no haber podido lograr un título en el Central del Chacho que tan bien hizo las cosas, pero que jamás alcanzó una coronación.

   Se quedó con las ganas de aportar su cuota de fútbol en aquella recordada final de Copa Argentina ante Boca en Córdoba. Tuvo que mirar desde afuera las instancias de un partido que tuvo como principal característica los enormes errores de Diego Ceballos porque una fecha antes, en Salta, Federico Beligoy lo había expulsado en la semifinal frente a Racing. Fue seguramente su primera gran decepción como jugador profesional.

   Un año después tuvo la revancha contra River (también en el Mario Kempes), pero tampoco pudo ser. Aquel frenético 4-3 para el millonario tuvo a Gio entre los titulares, aunque en el segundo tiempo el Chacho Coudet decidió sacarlo para que ingrese Camacho.

   A esa altura era ya un jugador hecho y derecho, al que le faltaba

pulir muchísimas cosas, pero del que se esperaba una trascendencia mundial.

   Pareciera que esa historia comenzó de la mano de Coudet y de hecho algo de eso hubo, pero mucho tiempo antes a Gio lo formaron para la alta competencia porque ya le veían pasta. Después de haber logrado el título con la sexta división que dirigía Leo Fernández hubo un técnico que lo pidió para entrenarlo ya con el primer equipo. El hombre en cuestión es nada menos que Miguel Angel Russo, que desde el momento que llegó para dirigir al canalla armó un trabajo especial con algunos juveniles. El pedido de Russo fue que lo dejaran entrenar de lunes a viernes en el predio de Arroyo Seco y que después volviera a jugar en su categoría. Fue así que con poco más de 16 años, Gio ya se movía junto a los futbolistas de primera.

   Es más, esa preparación que llevó adelante Russo no puso al hoy técnico de Boca ni siquiera en la obligación de hacerlo debutar (muchos técnicos suelen tirar a la cancha a juveniles para después decir orgullosos “a ese pibe lo hice debutar yo”). Nada de eso. Russo lo formó física y futbolísticamente, sin necesidad de largarlo al ruedo en el fútbol grande (en ese tiempo de Russo DT canalla, Gio fue campeón en reserva bajo la tutela de Hugo Galloni).

   Incluso sufrió un retroceso en su carrera. Porque cuando llegó Coudet, Lo Celso volvió a la cuarta, donde jugó seis meses (cuentan que en ese tiempo la familia incluso manejó la posibilidad de llevarlo a algún otro club). Hasta que le llegó el turno, un 19 de julio de 2015, contra Vélez (0-0), ingresando en el complemento. A partir de ese momento comenzó a formar su propia identidad, en esos equipos de Coudet que iban al frente sin mayores miramientos y en los que Gio se sentía muy a gusto, entendiéndose a la perfección con cuanto atacante le pusieran por delante. Su predilecto sin dudas fue Marco Ruben.

   ¿Alguna decepción? Sin dudas la roja recibida ante Estudiantes el 15 de octubre de 2016 que le significó quedarse afuera del partido ante Newell’s ocho días después, en el Gigante, en el único clásico que el canalla perdió tras su retorno a primera. Además, claro, de las ya mencionadas finales de Copa Argentina ante Boca y River (está también la roja en Medellín, por Copa Libertadores). Después de esta última demostró lo que siente por Central. Porque ya con la ausencia del Chacho (renunció a su cargo) y su pase ya concretado hacía casi seis meses pidió jugar el último partido (dirigido por Leo Fernández), en Córdoba contra Belgrano, donde marcó uno de los tantos en el triunfo por 2-0.

   Esa fue su despedida y el inicio de un largo viaje a Europa del que aún está disfrutando. París Saint-Germain primero, Betis después y ahora Tottenham.

En el medio, por supuesto, la selección argentina, donde también luce.

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